Inmigrantes en EE.UU. denuncian que el nuevo “Alcatraz caimán” en Florida revive las humillaciones de las carpas de Arpaio en Arizona
Publicado el 07/02/2025 a las 11:00
- Alcatraz caimán : Inaugurada por Trump
- Evoca carpas de Arpaio
- Críticas por trato inhumano
El nuevo centro de detención conocido como “Alcatraz caimán”, inaugurado este martes en Florida por el presidente Donald Trump, ha despertado duras críticas por sus similitudes con La Ciudad de las Carpas en Arizona, un símbolo de abuso y humillación contra inmigrantes.
Se trata de un centro que albergará a inmigrantes en proceso de deportación, rodeado por el peligroso humedal de los Everglades, con altas temperaturas y la amenaza de los caimanes.
Durante su visita inaugural, el presidente Trump se burló de la situación al sugerir que los inmigrantes deberían huir para evitar ser alcanzados por las fauces de los caimanes que circundan el lugar.
«Sin lugar a duda La Ciudad de las Carpas sirvió de modelo para ‘Alcatraz caimán en Florida’, estamos viendo que muchas de las políticas antiinmigrantes que por años hemos luchado por terminar en Arizona, ahora están siendo implementadas por la Administración del Presidente Donald Trump en el país», dijo a EFE Linda Black, activista en Arizona.
«Alcatraz caimán» : un centro de detención polémico

Black participó en la coalición que demandó al entonces alguacil Joe Arpaio por las condiciones infrahumanas en La Ciudad de las Carpas, abierta en 1993 y finalmente cerrada en 2017.
El lugar se hizo famoso por obligar a los detenidos, entre ellos inmigrantes indocumentados, a soportar temperaturas extremas en carpas estilo militar, con camas precarias y sin más protección.
Durante un recorrido de prensa en 2015, EFE constató que el calor en el techo de las carpas alcanzaba los 55 grados centígrados (130 Fahrenheit), obligando a los presos a mojar sus camisas para cubrirse la cabeza.
El propio Arpaio presumía ante la prensa de las condiciones, mostrando los termómetros como prueba de su dureza.
El nuevo Alcatraz caimán parece repetir la misma lógica, según denuncian activistas, pero ahora sumando la humedad del pantano y el peligro de los caimanes para crear un ambiente hostil y disuasivo.
«Al igual que ahora lo hace Trump con el Alcatraz caimán, Arpaio utilizó la Ciudad de las Carpas como un arma política, para tener publicidad y demostrar qué tan duro era con los detenidos y los migrantes», dijo Black.
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Para ella, ambos lugares están diseñados para violar los derechos civiles y humanos, convirtiendo el castigo y la humillación en espectáculo político.
En Arizona, las temperaturas extremas no eran el único problema: los reclusos tenían que comer comida en mal estado, incluyendo embutidos “verdes” con moho.
La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) demandó a Arpaio tras sus declaraciones públicas sobre la comida podrida, exigiendo raciones más nutritivas para los detenidos.
Arpaio respondió retirando la sal de todos los alimentos y obligando a los reos a comprarla por su cuenta si querían mejorar el sabor.
El uniforme obligatorio incluía calzoncillos rosados, símbolo de humillación, que Arpaio llegó a vender como souvenirs autografiados mientras se jactaba de su dureza.
En su momento, Arpaio se ganó el apodo de «El alguacil más duro del oeste», gobernando durante 24 años hasta perder la reelección en 2016.
Condena por discriminación y críticas al nuevo centro

Fue uno de los primeros partidarios de Trump en su campaña a la Casa Blanca y recibió un polémico perdón presidencial en 2017 tras ser condenado por desacato por no cumplir órdenes federales en un caso de discriminación racial contra conductores hispanos.
«Lamentablemente estamos viviendo tiempos muy difíciles en este país, los migrantes están siendo calificados como criminales y sabemos que la gran mayoría que han sido detenidos no tienen récord criminal», dijo a EFE Vicki Gaubeca, directora de política migratoria de la frontera con Human Rights Watch.
Gaubeca califica estas prácticas como “crueles” y contrarias a los tratados internacionales suscritos por Estados Unidos, que prohíben castigos degradantes o inhumanos.
El recuerdo de las carpas de Arpaio resuena hoy con fuerza entre inmigrantes y defensores de derechos humanos, quienes ven en el Alcatraz caimán un revival de políticas diseñadas para castigar la migración con dolor y humillación.
Con el telón de fondo de un año electoral, la retórica antiinmigrante y la criminalización de quienes cruzan la frontera parecen haberse convertido nuevamente en una estrategia política.
Quienes se oponen a estas prácticas advierten que el costo humano es demasiado alto y que se alimenta un clima de odio y miedo hacia las comunidades migrantes.
El debate está más vivo que nunca: ¿debe un país que se presenta como defensor de los derechos humanos castigar la migración con condiciones inhumanas y humillantes?
¿Qué opinas sobre el uso de centros de detención como «Alcatraz caimán» para inmigrantes?
FUENTE: EFE
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