Bajo Chiquito: el silencio tras la ola migratoria del Darién
Publicado el 07/11/2025 a las 14:30
- Bajo Chiquito: el silencio tras la ola migratoria del Darién.
- Comunidad indígena tras la migración.
- Se frena la migración por el Darién.
El poblado indígena panameño de Bajo Chiquito recupera su cotidianidad.
Esto tras el drástico descenso de migrantes que cruzaban la selva del Darién.
Especialmente debido a nuevas políticas migratorias impulsadas por EE.UU. y Panamá.
Así lo informó EFE.
Bajo Chiquito: el silencio tras la ola migratoria del Darién
La delegación de la #CIDHEnPanama, en sus dos últimos días de visita para observar la situación de personas migrantes en el Darién, estuvo en Bajo Chiquito, Lajas Blancas y San Vicente; dialogó con integrantes de las comunidades, personas migrantes e indígenas, y sostuvo… pic.twitter.com/pEMP3btjP5
— CIDH – IACHR (@CIDH) February 14, 2025
Bajo Chiquito, comunidad emberá de apenas 400 habitantes a orillas del río Tuquesa, fue durante años la primera parada de miles de migrantes que atravesaban el Darién rumbo a Estados Unidos.
En sus calles se improvisaron comercios, hospedajes y servicios de comunicación para atender a más de 2.000 personas al día. Hoy, sin embargo, el bullicio ha desaparecido.
El joven comerciante Jason Mosquera recuerda haber atendido a más de cien clientes diarios. Ahora, con suerte, atiende a seis o diez.
“Trataba de darles algo distinto después de la selva”, relata, con nostalgia. La caída drástica del flujo migratorio ha dejado vacíos los negocios que surgieron en torno a esa economía improvisada.
Las cifras del gobierno panameño reflejan el cambio: de los más de 520.000 cruces en 2023, solo 10 personas cruzaron la selva en junio de este año.
La baja coincide con las políticas antimigratorias del presidente estadounidense Donald Trump y las medidas del mandatario panameño José Raúl Mulino, como el cierre de trochas y acuerdos de deportación con EE.UU.
La comunidad se reinventa
Visitamos la comunidad de Bajo Chiquito en Panamá, lugar de acogida para la población migrante que ingresaba por el Tapón del Darién. Conocimos la atención que en 2024 brindó la Regional Darién de la @Senniaf a 187 niñas, niños y adolescentes no acompañados o separados. pic.twitter.com/uiS1r9DPZg
— Bienestar Familiar | ICBF (@ICBFColombia) May 22, 2025
Para Esmeralda Dumasá, ‘nocó’ o líder tradicional, este es un regreso a la normalidad: los niños vuelven a las calles, los pobladores a sus cultivos de otoe, arroz y plátano.
No obstante, reconoce que la economía del pueblo ha sufrido. Muchos dependían de los servicios brindados a los migrantes.
También queda en el aire el futuro de un albergue comunitario para 900 personas que la comunidad empezó a construir con sus propios recursos.
Esperan apoyo estatal para dar a esa estructura un nuevo propósito útil para la comunidad.
Mientras tanto, Bajo Chiquito sigue viviendo a orillas del río: sin carreteras, la pesca, el lavado y el transporte se realizan en canoas.
La comunidad espera que los proyectos humanitarios que llegaron con la crisis migratoria —agua potable, salud y saneamiento— permanezcan.
El recuerdo de la tragedia
Bajo Chiquito pasó del bullicio al silencio. Con una población de unos 400 habitantes, este poblado indígena llegó a recibir más de 2,000 migrantes diarios. https://t.co/aZQdDesXZh
— PanamáAmérica (@PanamaAmerica) July 11, 2025
Aunque la calma ha vuelto, el recuerdo de las tragedias persiste.
La doctora Katherine Rodríguez recuerda casos dolorosos: mujeres víctimas de violación, embarazadas heridas y un accidente fatal en Nochebuena de 2023 cuando un árbol cayó sobre un campamento de migrantes.
La selva también cobró víctimas por las crecidas repentinas del río. “A veces encontrábamos cinco cadáveres en un solo día”, relata Dumasá.
El guía Eutimio Bacorizo recuerda cómo debió correr para salvarse, mientras los gritos de auxilio se perdían en la selva.
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