Chicago rechaza amenaza de Trump de enviar Guardia Nacional para combatir la violencia
Publicado el 08/12/2025 a las 10:29
- Chicago rechaza amenaza de Trump
- Rechazo a la intervención federal
- Pritzker y Johnson responden
El presidente Donald Trump encendió una nueva polémica al calificar a Chicago como un “desastre” y amenazar con enviar a la Guardia Nacional para combatir la violencia.
Una propuesta, qué, según ‘EFE’, fue rechazada de inmediato por las máximas autoridades de Illinois y la ciudad.
El gobernador J.B. Pritzker y el alcalde Brandon Johnson respondieron el lunes que no permitirán una intervención federal que, según ellos, violaría la ley y pondría en riesgo los avances locales en seguridad.
Trump anunció que el gobierno federal asumirá el control de la policía en Washington D.C., invocando la Sección 740 de la Ley de Autonomía del Distrito de Columbia para declarar una “emergencia criminal” y desplegar soldados en las calles de la capital.
Pritzker rechaza intervención y defiende autonomía estatal

“Nuestra capital ha sido tomada por pandillas violentas y criminales sanguinarios… No lo vamos a tolerar”, dijo Trump, quien agregó que otras ciudades, como Chicago, “están en mal estado” y podrían enfrentar medidas similares.
Pritzker respondió con dureza, recordando que la ley Posse Comitatus prohíbe al gobierno federal desplegar tropas en ciudades estadounidenses sin autorización. “No me sorprende que sugiera violar la ley; lo ha hecho muchas veces”, afirmó.
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El gobernador, crítico constante de Trump, señaló que Illinois es un estado santuario que protege a los inmigrantes y ha chocado en repetidas ocasiones con las políticas migratorias y de seguridad del presidente.
En Chicago, la tensión con Trump no es nueva. Durante su primera presidencia, el Concejo Municipal lo declaró “persona no grata” por sus ataques contra inmigrantes, especialmente mexicanos, según .
Johnson acusa recortes y defiende avances en seguridad
El alcalde Johnson emitió un comunicado advirtiendo que el despliegue de la Guardia Nacional “desestabilizaría nuestra ciudad y socavaría nuestros esfuerzos de seguridad pública”.
Johnson destacó que su administración ha reducido los homicidios en más de un 30 % y los tiroteos en casi un 40 % en el último año. “La seguridad pública ha sido mi prioridad desde el primer día”, subrayó.
El alcalde acusó a Trump de recortar 158 millones de dólares destinados a programas de prevención de la violencia, sumados a la cancelación de más de 800 millones en subvenciones nacionales para iniciativas contra el crimen.
“Si el presidente Trump quiere contribuir a que Chicago sea un lugar más seguro, puede empezar por liberar los fondos para programas contra la violencia”, declaró Johnson.
Cruce político y especulación sobre aspiraciones presidenciales
Trump insistió en que espera que ciudades como Los Ángeles y Nueva York adopten las medidas implementadas en D.C. para “autolimpiarse”.
Durante su intervención, el presidente se refirió con sarcasmo a las especulaciones sobre una posible candidatura presidencial de Pritzker en 2028: “He notado que ha perdido un poco de peso, así que quizá tenga una oportunidad, ¿sabes?”.
Pritzker respondió en la red X: “¡Donald, gracias por el cumplido! No le mintamos al público, ambos sabemos que no tienes autoridad para tomar el control de Chicago. Por cierto, ¿dónde están los archivos de Epstein?”.
En declaraciones recientes, el gobernador aseguró que su enfoque inmediato es ganar un tercer mandato en 2026, aunque no descarta aspirar a la presidencia. “No puedo descartar nada… lo que haga seguirá la voluntad de la gente de Illinois”, afirmó.
Un conflicto que trasciende la seguridad local
El choque político revive un conflicto que mezcla disputas partidistas, seguridad pública y tensiones históricas entre la Casa Blanca y Chicago.
Mientras Trump busca proyectar mano dura frente al crimen, las autoridades locales insisten en que sus propias estrategias han dado resultados y que la intervención federal sería contraproducente.
La amenaza de enviar tropas a Chicago, más allá de sus implicaciones legales, anticipa una confrontación prolongada entre el presidente y un estado que ha hecho de la resistencia a su agenda una bandera política.
En este pulso, la ciudad y el estado parecen decididos a frenar cualquier intento de control federal directo, mientras el debate sobre seguridad y gobernabilidad escala al escenario nacional, determinó ‘EFE’ y ‘Forbes México‘.
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