Por qué la «Doctrina Donroe» de EE.UU. es un duro golpe para China, Rusia, Irán y Cuba
Publicado el 01/08/2026 a las 11:22
- La Doctrina Donroe marca un giro agresivo en la política exterior de Trump en el hemisferio occidental.
- Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro y avanzó en un acuerdo para administrar petróleo venezolano.
- China, Rusia, Irán y Cuba enfrentan un escenario de pérdida de influencia en la región.
La reciente captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y el anuncio de un acuerdo para administrar millones de barriles de petróleo colocaron nuevamente a Estados Unidos en el centro del tablero geopolítico latinoamericano.
La operación fue presentada por Donald Trump como parte de una estrategia hemisférica renovada que rompe con décadas de contención diplomática y reabre el debate sobre el alcance real del poder estadounidense en la región y sus consecuencias globales.
La Doctrina Donroe ¿El regreso del intervencionismo estadounidense?
La llamada Doctrina Donroe es la reinterpretación que Donald Trump hace de la histórica Doctrina Monroe del siglo XIX.
Bajo esta visión, Estados Unidos se reserva el derecho de actuar de manera unilateral para proteger sus intereses estratégicos en América Latina, incluso mediante el uso de la fuerza.
This is OUR Hemisphere, and President Trump will not allow our security to be threatened. pic.twitter.com/SXvI868d4Z
— Department of State (@StateDept) January 5, 2026
Durante una conferencia de prensa tras la captura de Maduro, Trump afirmó que el hemisferio occidental no puede convertirse en una base de operaciones para adversarios de Washington.
Esta postura fue reforzada por el Departamento de Estado y por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien dejó claro que la administración no tolerará la presencia de potencias rivales en la región.
Este enfoque rompe con los últimos 35 años de política exterior estadounidense, marcados por una menor intervención directa tras el fin de la Guerra Fría.
Un golpe directo a China y Rusia
Según un análisis de The Chicago Council on Global Affairs, la destitución de Maduro representó un duro golpe para los intereses de Moscú y Pekín.
Ambos países habían invertido fuertemente en Venezuela como parte de una estrategia frente a Estados Unidos:
- Rusia había institucionalizado su alianza con Caracas mediante un Tratado de Asociación Estratégica firmado en mayo, que incluía cooperación en defensa, energía, tecnología y evasión de sanciones.
- China, por su parte, otorgó más de 60.000 millones de dólares en préstamos a Venezuela desde 2007, convirtiéndola en su mayor deudor en América Latina.
Sin embargo, ninguno de los dos países intervino para impedir la acción estadounidense, lo que dejó en evidencia los límites reales de su influencia en el hemisferio occidental.
Petróleo, sanciones y riesgos para empresas estadounidenses
La política exterior de Trump en Venezuela tiene como eje central el petróleo. China recibió el año pasado cerca de 400.000 barriles diarios de crudo venezolano, más del 50% de las exportaciones totales del país.

El plan estadounidense contempla desviar hasta 50 millones de barriles sancionados fuera de China, lo que equivale a cerca de cuatro meses de suministro chino y aproximadamente 55 días de la producción actual de Venezuela, estimada en 900.000 barriles diarios, según Reuters.
Este escenario también plantea riesgos para empresas estadounidenses. Si compañías como Exxon Mobil llegan a acuerdos para explotar activos que antes pertenecían a firmas chinas o rusas, podrían enfrentar conflictos legales futuros o represalias económicas por parte de Pekín.
Impacto para la comunidad mexicana, cubana y venezolana
Para la comunidad latina en EE.UU., este giro estratégico no es solo un tema lejano de política internacional. Cambios en el control del petróleo venezolano pueden afectar los precios de la energía, la estabilidad económica regional y los flujos migratorios.
“Estados Unidos está en una clara estrategia de imperialismo y con esta ‘Doctrina Donroe’ para América Latina y sobre todo México, (…) yo creo que México tiene fichas que jugar”: @leozuckermann en #TercerGrado | Escúchalo también en todas las plataformas de audio #Podcast. pic.twitter.com/tqjKuWnEkE
— NMás (@nmas) January 8, 2026
Familias con vínculos en Venezuela, Colombia o el Caribe siguen de cerca estas decisiones, conscientes de que una mayor inestabilidad puede traducirse en nuevas olas migratorias, mayor presión sobre sistemas de asilo y un entorno regional más volátil.
Además, el resurgimiento de un discurso abiertamente intervencionista revive recuerdos históricos de intervenciones pasadas, generando inquietud sobre el futuro de la soberanía regional.
Qué dicen las voces oficiales
Trump fue categórico al defender su enfoque hemisférico, mientras el Departamento de Estado afirmó públicamente que Estados Unidos no permitirá amenazas en su entorno regional inmediato.
Marco Rubio reforzó esa línea al señalar que el hemisferio occidental es el espacio vital de Estados Unidos y que no se permitirá que potencias rivales lo utilicen para desafiar su seguridad.
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Qué sigue
Las consecuencias a largo plazo de la Doctrina Donroe aún son inciertas. Países como México, Colombia y Cuba observan con cautela si este nuevo intervencionismo marcará una tendencia sostenida.
Al mismo tiempo, líderes regionales podrían buscar diversificar alianzas para reducir su vulnerabilidad. El equilibrio de poder en América Latina está entrando en una nueva fase.
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