EE.UU. comienza a arrebatar producción automotriz a Canadá
Publicado el 10/15/2025 a las 10:41
La automotriz Stellantis, matriz de marcas como Jeep, Chrysler y Dodge, anunció que trasladará la producción del Jeep Compass de la planta de Brampton (Canadá) a Belvidere, Illinois.
Cumpliendo con la estrategia promovida por el presidente estadounidense Donald Trump de repatriar la manufactura automotriz.
La decisión implica un golpe directo a la industria canadiense, ya que pone en riesgo al menos 3,000 empleos, según denunció el sindicato Unifor.
La decisión de Stellantis: inversión millonaria en EE.UU.

Stellantis confirmó que su plan contempla incrementar en 50 % su producción en Estados Unidos durante los próximos cuatro años, con una inversión total de 13,000 millones de dólares.
De ese monto, 600 millones se destinarán específicamente a modernizar la planta de Belvidere, donde se fabricará el Jeep Compass a partir de finales de 2025.
Inicialmente, la compañía había anunciado que el modelo sería producido en Canadá, pero dio marcha atrás en su compromiso con Brampton como parte de su nuevo enfoque productivo.
Reacciones en Canadá: “estamos siendo sacrificados”

El sindicato automotriz canadiense Unifor reaccionó con dureza ante la noticia. Su presidenta, Lana Payne, señaló:
“El sector canadiense está siendo sacrificado en el altar de Trump. No se puede permitir que Stellantis reniegue de sus compromisos con los trabajadores canadienses”.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, responsabilizó directamente a Washington por la fuga industrial.
Afirmó que la decisión es “consecuencia directa de los aranceles impuestos por Estados Unidos a los productos canadienses” y exigió a Stellantis cumplir los acuerdos firmados con la planta de Brampton.
“EE.UU. se quedará con la producción”
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El anuncio de Stellantis llega días después de que el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, advirtiera que:
“El montaje de automóviles se va a hacer en EE.UU. y no hay nada que Canadá pueda hacer”.
Sus palabras ratificaron la postura de Donald Trump, quien el 7 de octubre ya había dejado claro su objetivo de quitar producción automotriz a Canadá y México para fortalecer las plantas estadounidenses.
“Tenemos un conflicto natural con Canadá. Ellos quieren una compañía de automóviles y yo también”, dijo Trump entonces.
Impacto regional: México también bajo presión
Aunque el foco inmediato es Canadá, el futuro de la producción automotriz mexicana también se ve amenazado.
En 2024, México fabricó 3.99 millones de vehículos, de los cuales entre 75 % y 80 % se exportaron a EE.UU.
Empresas como General Motors, Ford y la propia Stellantis operan importantes plantas en México, pero los planes de Trump buscan reducir la dependencia extranjera y trasladar la producción al territorio estadounidense.
De hecho, GM ya anunció que a partir de 2027 mudará la fabricación de los Chevrolet Blazer y Equinox desde México hacia Estados Unidos.
Stellantis confirma su giro hacia EE.UU.
En un comunicado, Antonio Filosa, CEO de Stellantis Norteamérica, defendió la decisión:
“Esta inversión en Estados Unidos, la mayor en la historia de la compañía, reforzará nuestra base industrial y generará más empleos en los estados que consideramos nuestro hogar”.
La estrategia “Made in USA” ya está en marcha y Stellantis es solo el principio. La carrera industrial en Norteamérica entra en una etapa de fuerte competencia política y económica, donde el empleo y la producción serán las nuevas armas de presión entre socios comerciales.
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