¿Tu hijo pierde el control fácilmente? Así puedes ayudarlo a manejar sus emociones
Publicado el 11/11/2025 a las 19:32
- Emociones infantiles : Enseña a reconocerlas
- Refuerza con atención positiva
- Mantén rutinas y calma
Aprender a calmarse es una habilidad esencial que los niños pueden desarrollar con la ayuda de los adultos.
Las rabietas, los gritos o los arrebatos no son simples comportamientos desafiantes: son señales de que los niños están abrumados por emociones que aún no saben manejar.
A continuación, te presentamos estrategias respaldadas por expertos del Child Mind Institute para ayudar a los pequeños a gestionar sus sentimientos y mantener la calma.
Cómo ayudar a los niños a manejar sus emociones

1. Comprender qué es la desregulación emocional
Cuando los niños se sienten desbordados, el lado racional de su cerebro deja de comunicarse con el emocional.
En este estado, conocido como “desregulación”, no sirve intentar razonar con ellos. Lo mejor es esperar a que recuperen la calma para hablar sobre lo ocurrido.
Reconocer este proceso ayuda a los padres a responder con empatía, en lugar de frustración.
2. Enseñar a reconocer las emociones
Las emociones no aparecen de golpe: se acumulan como una ola.
Enseñar a los niños a identificar y nombrar sus sentimientos antes de que “la ola” crezca demasiado es clave.
Hablar abiertamente sobre emociones como la tristeza o el enojo les ayuda a entender que no son malas, sino naturales, y que pueden aprender a gestionarlas sin culpa.
3. Modelar la calma
Los niños aprenden observando.
i un adulto expresa sus propias emociones con palabras —por ejemplo, “me siento frustrado, pero voy a respirar profundo”— les enseña una estrategia concreta para manejar la tensión.
Usar escalas visuales (como del 1 al 10) o termómetros emocionales también ayuda a los más pequeños a identificar su nivel de malestar.
4. Validar sin juzgar las Emociones infantiles
Validar significa reconocer lo que el niño siente sin intentar corregirlo o minimizarlo.
Frases como “entiendo que estés molesto” o “sé que te decepcionó no ir al parque” comunican comprensión.
Esta validación no aprueba el mal comportamiento, pero sí ayuda a que el niño se sienta escuchado, lo que reduce la intensidad emocional.
5. Reforzar con atención positiva
La atención es la herramienta más poderosa para influir en la conducta infantil. Ignorar los comportamientos negativos menores (como quejarse) y prestar atención inmediata a los positivos fomenta un cambio duradero.
Elogiar con detalle, como “me gustó cómo respiraste cuando te enojaste”, refuerza las habilidades de autorregulación.
6. Mantener expectativas claras y rutinas
La estructura da seguridad.
Explicar las reglas de forma breve y en momentos tranquilos permite que los niños sepan qué esperar.
Las transiciones, como apagar el televisor o dejar un juego, son más fáciles si se avisan con anticipación. Esto les da tiempo para prepararse y reduce los conflictos.
7. Dar opciones en lugar de órdenes
Cuando se les da poder de elección, los niños sienten control y son más propensos a cooperar.
En lugar de imponer, ofrece alternativas simples: “¿Prefieres leer ahora o en diez minutos?”.
Este enfoque evita negociaciones interminables y promueve la autonomía.
8. Anticipar y planificar las situaciones difíciles
Si sabes que una situación puede generar frustración, habla de ello antes.
Preparar juntos estrategias —como respirar profundo o apartarse un momento— aumenta las probabilidades de una reacción más tranquila.
Convertir las experiencias pasadas en aprendizajes es una forma efectiva de prevenir nuevos arrebatos.
9. Conversar sobre emociones todos los días
Las emociones no deben ser tema solo en los momentos difíciles.
Leer libros, hablar sobre los sentimientos de los personajes o preguntar “¿qué te alegró hoy?” ayuda a integrar el lenguaje emocional en la rutina.
Con el tiempo, los niños desarrollan un vocabulario más rico para expresar cómo se sienten.
10. Reservar cinco minutos especiales

Dedicar un momento diario exclusivamente para el niño —sin correcciones, sin distracciones— fortalece el vínculo y reduce la necesidad de llamar la atención con berrinches.
Es un recordatorio poderoso de que el amor no depende del comportamiento, sino de la conexión.
Ayudar a los niños a calmarse no se trata de eliminar sus emociones, sino de acompañarlos a comprenderlas.
La autorregulación es una habilidad que se construye con tiempo, paciencia y ejemplo.
Cada respiración profunda, cada validación y cada momento de conexión son pasos que fortalecen su capacidad de enfrentar la vida con serenidad y confianza.
Los padres no necesitan ser perfectos, solo estar presentes, atentos y dispuestos a enseñar con amor y coherencia.
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¿Has probado alguna de estas estrategias para regular las Emociones infantiles con tus hijos?
FUENTE: Child Mind Institute. Cómo ayudar a los niños a calmarse: técnicas para ayudar a los niños a regular sus emociones y evitar comportamientos explosivos / MultiCare. «Crisis y arrebatos».
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