Ferrari y sus tres grandes retos en F1 2026
Publicado el 01/14/2026 a las 15:00
La temporada 2026 representa un punto de quiebre para Ferrari. Con un cambio reglamentario profundo y tras cerrar 2025 sin títulos —otra vez—, la Scuderia afronta un nuevo inicio que no admite excusas.
El SF-25 dejó más dudas que certezas, Lewis Hamilton vivió el peor año de su carrera y Charles Leclerc volvió a cargar solo con el peso competitivo del equipo.
Con el nuevo reglamento como oportunidad única, Ferrari tiene tres desafíos fundamentales si quiere volver a pelear por campeonatos y no repetir un ciclo de frustraciones que ya se extiende por casi dos décadas.
Construir por fin un coche ganador

El primer gran reto es técnico, pero también estructural.
El reglamento 2026 introduce un reinicio total: motores híbridos con reparto 50-50 entre combustión y energía eléctrica, eliminación del MGU-H, aerodinámica activa y monoplazas más ligeros.
Todos parten de cero, y Ferrari apuesta fuerte con el Proyecto 678, que dará vida al SF-26.
La historia reciente, sin embargo, juega en contra. Desde 2008, Ferrari ha alternado coches rápidos pero frágiles, proyectos difíciles de configurar y monoplazas que simplemente no funcionaron.
El problema ha sido la falta de un paquete completo: cuando no falla el motor, lo hace la aerodinámica; cuando no es la suspensión, es la ventana operativa.
Para 2026, el SF-26 incorpora suspensión pushrod en ambos ejes y un diseño orientado a la estabilidad aerodinámica.
En teoría, el concepto es sólido. En la práctica, Ferrari necesita algo más que buenas ideas: requiere un coche confiable, adaptable a todo tipo de circuitos y que permita a sus pilotos exprimirlo sin pelearse con él cada fin de semana.
Volver a pelear un campeonato de principio a fin

Construir un buen coche no garantiza títulos. El segundo reto de Ferrari es competitivo: sostener una lucha real por el campeonato durante toda la temporada. Algo que no logra desde 2012.
El error de 2025 fue claro. En abril, el equipo abandonó el desarrollo del SF-25 para enfocarse totalmente en 2026.
La decisión dejó a Hamilton y Leclerc compitiendo con un coche congelado mientras rivales como Red Bull, Mercedes y McLaren seguían evolucionando. El resultado fue devastador para la moral y para la clasificación final.
En la F1 moderna, ganar implica empezar bien y desarrollar mejor. Ferrari necesita romper con su patrón histórico de rendirse a mitad de temporada y apostar por un ciclo de mejoras constante de marzo a noviembre.
Tiene recursos, infraestructura y personal. Lo que falta es continuidad y convicción.
Recuperar a Lewis Hamilton

El tercer reto es humano, pero igual de determinante.
Lewis Hamilton llegó a Ferrari buscando su octavo título y terminó viviendo un 2025 para el olvido: cero podios, resultados pobres y una adaptación que nunca se completó.
Mientras Leclerc logró siete podios con el mismo coche, Hamilton jamás encontró confianza ni comodidad.
Problemas con los frenos, una mala relación con el simulador y la sensación de no ser escuchado marcaron su año.
A los 41 años y con contrato hasta finales de 2026, el margen de error es mínimo.
Ferrari necesita devolverle a Hamilton la confianza con un coche competitivo y un entorno técnico que respalde sus decisiones.
Pero el británico también debe responder: integrarse más, dejar atrás el desgaste mental y demostrar que aún puede liderar un proyecto ganador. Si 2026 comienza mal, la narrativa del fracaso será inevitable.
El año que define todo

Ferrari no solo se juega resultados en 2026. Se juega credibilidad, futuro y estabilidad.
Un nuevo coche fallido, un desarrollo débil o un Hamilton desconectado pueden convertir esta nueva era en otro capítulo oscuro.
El reset está servido. Ahora, la Scuderia debe demostrar que aprendió de sus errores.
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