“Simplemente no puedo arriesgarme” Hispana revela que vive con miedo en Nebraska por redadas del ICE
Publicado el 11/08/2025 a las 14:04
- Redadas migratorias en Nebraska
- Nuevo centro del ICE
- Familias viven con miedo
Alejandra no sale de casa a menos que sea estrictamente necesario. Ha dejado de asistir a sus citas médicas y a la iglesia para no ser detectada.
Su hijo de 13 años tiene memorizado su número de seguro social y una lista de contactos en caso de que los agentes de inmigración la detengan.
“No puedo separarme de mis hijos”, dijo la madre indocumentada de 30 años, con cuatro hijos nacidos en Estados Unidos. CNN acordó usar solo su nombre de pila para proteger su identidad.
Miedo cotidiano ante la inmigración en Nebraska
Madre indocumentada afirma que las redadas de ICE y el «Cornhusker Clink» representan el fin de la Nebraska que fue su hogar https://t.co/i8SdmRN4FN
— CNN en Español (@CNNEE) November 1, 2025
La posibilidad de ser detenida y deportada comenzó a perseguirla recientemente, cuando la represión migratoria impulsada por el presidente Donald Trump llegó a su pequeña comunidad en Nebraska.
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En junio, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) allanó una planta empacadora de carne en Omaha, en lo que la agencia describió como el mayor operativo laboral en el estado desde el inicio de la administración Trump.
Alejandra asegura que entre los detenidos había amigos de su familia y miembros de su iglesia.
“Cornhusker Clink”: el nuevo centro de detención del ICE
ICE ICE BABY: First it was Alligator Alcatraz, then it was the Speedway Slammer… but now get ready for the Cornhusker Clink.
Our White House Correspondent @MonicaPaigeTV breaks down the new openings of these illegal alien detention facilities.@TPUSA pic.twitter.com/GgWk8a5sDC
— FRONTLINES TPUSA (@FrontlinesTPUSA) August 21, 2025
Mientras el miedo se extiende, Nebraska se prepara para la apertura de un nuevo centro de detención apodado “Cornhusker Clink”, que albergará hasta 300 adultos.
Un portavoz del gobernador republicano Jim Pillen confirmó a CNN que el contrato con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) generará al estado unos 14 millones de dólares al año.
El centro se une a una red de nuevas prisiones migratorias en estados gobernados por republicanos, como “Alligator Alcatraz” en Florida, “Louisiana Lockup” o “Camp 57” en Louisiana y “Speedway Slammer” en Indiana.
“El objetivo es ampliar el espacio de detención para albergar a inmigrantes indocumentados con antecedentes penales”, indicó un portavoz del DHS.
Según la oficina del gobernador, se trata de una colaboración estratégica para “proteger a los estadounidenses” y reforzar las políticas federales de inmigración.
Nebraska, a cientos de kilómetros de la frontera, se posiciona así como un actor central en el debate migratorio.
Pillen ha impulsado una agenda alineada con la Casa Blanca: firmó una orden ejecutiva de apoyo a la política federal, desplegó tropas de la Guardia Nacional en Texas y destacó la detención de un supuesto cabecilla de la MS-13 en Omaha.
Una fuerza laboral bajo amenaza

Para los defensores de los inmigrantes y algunos líderes empresariales, estas medidas contrastan con la historia laboral del estado.
Nebraska, aunque no es considerada un refugio migrante, ha dependido durante décadas de la mano de obra latina, especialmente en la industria cárnica.
En localidades rurales como Schuyler, Lexington y Madison —conocidas por su alta población hispana— las comunidades latinas llevan generaciones contribuyendo al desarrollo local.
Hoy, muchos habitantes son hijos y nietos de aquellos trabajadores que llegaron en busca de oportunidades.
Sin embargo, los recientes operativos de ICE están provocando incertidumbre en las fábricas y los pueblos.
“Las operaciones de inmigración están amenazando la estabilidad de estas pequeñas comunidades y las actividades industriales en Nebraska”, dijo John Hansen, presidente de la Unión de Agricultores del estado.
La represión migratoria y la expansión de centros de detención han convertido al estado en un nuevo epicentro del debate nacional, donde familias como la de Alejandra viven cada día con el temor de perderlo todo.
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