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Mitos y Leyendas: Leyenda de la isla Ometepetl (Ometepe) en Nicaragua

La Leyenda de la Isla Ometepetl cuenta cómo se formó esta maravilla. Dos miembros de tribus enemigas se enamoran y son víctimas del miedo.
2023-12-19T14:45:31+00:00
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Shutterstock, Isla Ometepetl
  • Genny de Bernardo te comparte la leyenda de la creación de la Isla Ometepetl de Nicaragua.
  • Es una historia de amor que culminó en la unión eterna de una pareja víctima de las circunstancias.
  • Esta leyenda de Nicaragua es muy popular debido a que la isla es un atractivo turístico importante.

Ometepetl, una joven de rara belleza, se alzaba majestuosamente sobre la isla Ometepe (o Ometepetl) en el corazón de Nicaragua.

Su figura bien delineada y su voz dulce y melodiosa la convertían en la envidia de todas las tribus indígenas de la región.

Su cabello lacio caía como una cascada de ébano, y su sonrisa tenía el poder de hechizar a cualquiera que se cruzara en su camino.

Los mancebos de todas las tribus suspiraban por su amor, y su silueta grácil era el tema de innumerables canciones y leyendas.

Ometepetl y Nagrando

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Los protagonistas de la historia de amor que hoy narramos son Ometepetl, una orgullosa miembro de la tribu Niquirana, y Nagrando, un apuesto joven de los Nagrandanos.

Estos estaban en medio de un conflicto ancestral entre sus respectivas tribus.

Las familias de ambos jóvenes eran enemigas a muerte, y las leyes ancestrales dictadas por los teytes prohibían cualquier posibilidad de unión matrimonial entre los dos amantes.

En una tarde de verano, cuando el sol doraba la tierra y el viento acariciaba suavemente las aguas del lago Cocibolca, Nagrando y Ometepetl se cruzaron por primera vez.

La bendición de los dioses

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En ese momento, la naturaleza misma pareció celebrar su amor. Xochi-pilli, el dios de las flores, hizo sonar una melodía de brisa en los pastizales, mientras Quetzalcóatl exhaló su aliento divino por todo el universo.

Ehécatl, el dios del viento, hizo caer sereno en una bendición celestial, y los teotes, los dioses guardianes, derramaron sus bendiciones sobre este nuevo amor.

Mientras tanto, Coapotl, el dios de la alegría, se regocijaba en los cielos, y los pájaros entonaban sus trinos en un coro de alegría.

A pesar de las amenazas del gran cacique Niquirano de capturar a Ometepetl y eliminar a Nagrando, los dos jóvenes amantes buscaron refugio en sus amigos más cercanos para planear su fuga.

Leyenda de Ometepelt

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En la clandestinidad, se juraron amor eterno, compartieron apasionados abrazos y elevaron plegarias a los dioses por su protección. En un acto desesperado y trágico, decidieron cortarse los pulsos, sellando su amor en la eternidad.

Así, el lago Cocibolca se tiñó de rojo, convirtiéndose en la sangre emanada de los jóvenes amantes, mientras que los dos volcanes en la isla de Ometepe representaron los pechos de la hermosa Ometepetl.

La Isla de Zapatera, cercana a la isla de Ometepe, se convirtió en el cuerpo sin vida de Nagrando, un monumento eterno a su amor trágicamente interrumpido.

Esta leyenda de Nicaragua perdurará a través de los siglos como un recordatorio de un amor imposible que desafió las barreras del tiempo y la tradición. Mitos y Leyendas se despide por el momento y espera que esta historia te haya gustado. ¡Hasta la próxima!

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