Trabajador hispano tenía visa pero murió cuando trabajaba por falta de protecciones laborales
Publicado el 09/02/2025 a las 13:05
Publicado el 02/09/2025 a las 18:05
- Jornaleros en peligro : mexicano fallece en Florida
- Denuncian ausencia de protecciones laborales
- Trabajaba con visa H-2A
Marco Antonio Hernández Guevara, un trabajador agrícola de 35 años originario de San Luis Potosí, viajó a Florida con una visa H-2A para sostener a su esposa y tres hijas en México.
Como muchos jornaleros, buscaba mejores ingresos, pero su vida terminó trágicamente a causa de una insolación mientras trabajaba en condiciones extremas sin acceso a protecciones básicas.
Esta tragedia , registrada el 24 de agosto de 2025, encendió alertas sobre la ausencia de normas de seguridad en los campos agrícolas que no participan en el programa Comida Justa, un modelo impulsado por la Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW) que ha transformado las condiciones laborales en al menos 13 estados de Estados Unidos y que se replica en países como Chile y Sudáfrica.
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La tragedia
El jornalero fue trasladado de emergencia a un hospital en Naples, tras desvanecerse en el campo bajo el calor extremo.
Estuvo en coma y, gracias a gestiones diplomáticas, su esposa pudo viajar desde México para acompañarlo en sus últimas horas.
“Marco Antonio Hernández Guevara no debería haber muerto”, se repite en las denuncias de organizaciones laborales, que señalan que lo que falló en esta tragedia no fue solo el clima, sino la falta de reglas que podrían haber salvado su vida.
El rancho donde trabajaba no formaba parte del programa Comida Justa, que establece descansos, acceso a sombra y agua con electrolitos.
En palabras de Lucas Benítez, cofundador de la CIW: “El caso resalta algo demasiado común. La muerte no fue resultado de un asunto político, sino de un problema sistémico en la industria agrícola, en particular de las empresas que se niegan a ser parte de los acuerdos del programa Comida Justa”.
Lo que está en juego
Benítez subrayó que bajo este programa “no hemos tenido un solo reporte de insolación. Eso es porque esos trabajadores están siendo protegidos, se les dan descansos cada dos horas, toda la maquinaria se apaga y los agricultores se van a la sombra donde toman agua con electrolitos”.
La realidad es que los jornaleros agrícolas tienen 35 veces más probabilidad de morir por calor que empleados de otros sectores, según estadísticas federales.
Entre 2011 y 2022, más de 33,890 trabajadores en EE.UU. sufrieron enfermedades vinculadas al calor y casi mil fallecieron, aunque expertos advierten que muchos casos nunca se reportan.
Más allá del calor
La tragedia del jornalero Hernández Guevara también ocurre en un clima político hostil hacia los migrantes, donde se priorizan redadas y medidas restrictivas.
Aunque él no era indocumentado, sino trabajador legal con visa, enfrentó condiciones de vulnerabilidad similares a las de miles de jornaleros que callan por miedo a represalias.
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El caso de Marco Antonio se convierte en un símbolo de la urgencia por extender las protecciones del programa Comida Justa y garantizar que la vida de quienes cosechan alimentos esenciales (jornaleros) no dependa de la suerte o del clima, sino de derechos laborales básicos.
¿Crees que el gobierno estadounidense debería exigir de forma obligatoria medidas contra el calor extremo en todas las granjas que contraten jornaleros migrantes?
FUENTE: Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos / La Jornada
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