La historia del icónico logotipo de los Blue Jays y su origen
Publicado el 10/29/2025 a las 11:31
Publicado el 29/10/2025 a las 16:31
Pocos lo saben, pero detrás del ave azul que hoy simboliza el béisbol canadiense se encuentra la mano de este pionero del diseño moderno que emigró a Canadá en los años sesenta.
En 1976, cuando Toronto obtuvo su franquicia de la Major League Baseball (MLB) —la segunda fuera de Estados Unidos, después de los Montreal Expos—, la empresa cervecera Labatt, principal accionista del nuevo equipo, lanzó un concurso público para elegir el nombre del club. Tras recibir miles de propuestas, se impuso “Blue Jays”, o “Azulejos”, como tributo a un ave típica de Norteamérica.
Francisco Belsué, el creador del logotipo original
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Una vez elegido el nombre, Labatt encargó el diseño del logotipo a la firma Savage Sloan, donde Belsué encabezaba el equipo creativo.
Según contó Richard Walker, directivo de Labatt que supervisó el proyecto, el diseñador español fue quien integró todos los elementos que hoy conforman el escudo clásico del club:
- La cabeza estilizada del azulejo,
- La hoja de arce roja, símbolo nacional canadiense,
- Y una pelota de béisbol con costuras visibles, todo dentro de un marco circular azul, blanco y rojo.
El diseño fue aprobado por Don McDougall, presidente de Labatt, pese a las dudas iniciales del primer director general del equipo, Peter Bavasi, quien no estaba convencido de incluir la hoja de arce ni de usar varios colores.
Walker recordó que los artistas trabajaron con un nivel de detalle minucioso, afinando “hasta la pequeña pieza del ojo del azulejo”, en una época anterior al diseño digital.
“Queríamos que el pájaro fuera amistoso y accesible, algo caricaturesco, pero lleno de carácter”, explicó.
De Aragón a Canadá: el legado de un pionero

Antes de emigrar a Canadá en 1968, Francisco Belsué había sido una figura destacada del diseño gráfico en Zaragoza, donde trabajó en agencias como Danis, Bellca y Karman, junto a referentes como Juan Tudela y José Luis López Velilla.
En Norteamérica, su talento lo llevó a dejar una huella permanente en la identidad visual canadiense.
El logotipo de los Blue Jays debutó en 1977 y se convirtió rápidamente en un ícono nacional, especialmente durante los triunfos del equipo en la Serie Mundial de 1992 y 1993.
Décadas después, su creación sigue considerándose un ejemplo de diseño deportivo atemporal.
Rediseños y regreso a las raíces

A lo largo de los años, el logo sufrió varias modificaciones.
En 1997 se cambió la tipografía, se agrandó la hoja de arce y se redujo el tamaño del azulejo.
En 2002, el rediseño fue más radical: el ave se transformó en una figura antropomórfica con una gran “T” de Toronto y una expresión agresiva.
Sin embargo, el público nunca terminó de aceptar las nuevas versiones.
En 2012, el club decidió volver al diseño original de Belsué, actualizándolo con ligeros retoques y los colores originales.
Desde entonces, el logotipo clásico volvió a adornar gorras, camisetas y estadios como símbolo de orgullo nacional.
Un legado que trasciende el béisbol
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El regreso al diseño original no solo rindió homenaje a la historia del equipo, sino también al legado artístico de Francisco Belsué, quien falleció en Toronto en 2011.
Su creación sigue viva como uno de los símbolos más duraderos de Canadá, un emblema que combina identidad nacional, pasión deportiva y la influencia creativa de un diseñador español que cambió para siempre la imagen del béisbol canadiense.
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