Mitos y Leyendas: La historia quechua del colibrí
Publicado el 10/09/2023 a las 08:40
Publicado el 09/10/2023 a las 13:40
- Genny de Bernardo comparte la leyenda quechua de la valentía del colibrí.
- Esa una narración de esta tribu que cuenta el heroísmo de este animalito.
- Su sacrificio salvó a la gente del mundo.
Hace muchísimos años, en las tierras de los quechuas en el Perú, una terrible sequía comenzó a extenderse implacablemente.
La desolación se apoderó de la región: los líquenes y el musgo se redujeron a polvo, las plantas más grandes empezaron a marchitarse y el cielo permanecía despejado sin una sola nube a la vista.
La tierra estaba expuesta a los abrasadores rayos del sol, sin el alivio de una sombra. Las rocas comenzaron a agrietarse y el aire caliente levantaba remolinos de polvo en todas direcciones.
La falta de lluvia amenazaba con la muerte de todas las plantas y animales.
Leyenda del colibrí

Sin embargo, en medio de esta desolación, una flor de Cantu luchaba tenazmente por sobrevivir. Esta planta era especialmente resistente a la sequía, pero incluso ella comenzó a secarse debido a la falta de agua.
La planta puso todo su esfuerzo en su último pimpollo, concentrando toda su energía en él.
Durante la noche, ocurrió algo mágico. Con las primeras luces del amanecer, el pimpollo se transformó en un colibrí, en lugar de caer al suelo como uno esperaría.
Este colibrí, con sus alas diminutas, salió volando y se dirigió hacia la cordillera en busca de ayuda.
El colibrí muere

El destino del colibrí era la cumbre del monte donde vivía el dios Payán.
Payán era conocido por su preferencia por la flor del Cantu, que usaba para decorar sus trajes y sus festivales. Sin embargo, cuando el colibrí llegó a la cumbre de la montaña, no encontró ninguna planta de Cantu.
Lo que sí encontró fue al dios Payán, quien al sentir el aroma a Cantu, se dio cuenta de que la flor ya no crecía en su tierra debido a la sequía.
El colibrí, exhausto por su largo vuelo, murió en manos de Payán después de haberle rogado que ayudara a la tierra agotada.
La serpiente Amaru despierta

Payán, conmovido por la valentía del colibrí y la tristeza de la tierra, lloró dos lágrimas de cristal de roca que rodaron montaña abajo, provocando sacudidas en la tierra y desprendimientos de rocas.
Estas lágrimas cayeron en el lago Uva Cocha, despertando a la serpiente mítica Amaru.
Amaru, con su cabeza en el fondo del lago y su cuerpo enroscado alrededor de la cordillera, se estiró y se despertó después de siglos de sueño.
Su mirada era más brillante que el sol, y su aliento se convirtió en una densa niebla que cubrió los cerros de su cola de pez. Al agitar sus alas empapadas, provocó un granizo copioso y una lluvia continua durante días.
Misión cumplida

El reflejo de las escamas multicolores de Amaru en el agua anunció la calma y formó un arco iris.
Después de haber cumplido su tarea, Amaru se volvió a enroscar en los montes, hundió su cabeza luminosa en el lago y volvió a dormirse.
La misión del colibrí había sido cumplida. La lluvia restauró la vida en la tierra de los quechuas, y la gente observó cómo reverdecía su imperio y descubría nuevos cursos de agua. Desde entonces, la leyenda de cómo una pequeña flor del desierto se convirtió en un colibrí para salvar al mundo de la sequía se transmitió de generación en generación.
Las escamas de Amaru se convirtieron en un símbolo de la conexión entre todas las cosas, seres, vidas, realidades y sueños. Genny de Bernardo se despide de ti. ¡Hasta la próxima!
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