México y su crisis de vínculo con la afición
Publicado el 11/17/2025 a las 12:49
A siete meses del Mundial, el equipo de Javier Aguirre no logra conectar con su público ni convencer en su propio territorio, el mismo que será sede de los partidos inaugurales del próximo verano.
Los reclamos comenzaron desde el inicio del duelo ante Uruguay, cuando la afición protestó por la suplencia de Carlos Acevedo.
Un ambiente tenso en casa

En su lugar apareció Raúl “Tala” Rangel y, desde su primer toque, comenzaron los silbidos que se mantuvieron durante los 90 minutos.
La tensión escaló cuando México consumó un nuevo empate sin goles, acumulando cinco partidos consecutivos sin victoria.
Erick Sánchez expresó su desconcierto por el ambiente hostil: el mediocampista afirmó que el equipo está unido y comprometido con el trabajo de Javier Aguirre, pero no comprende el rechazo inmediato de la afición en los estadios nacionales.
Resultados que no rescatan la relación

La falta de conexión se sostiene incluso cuando los resultados no han sido necesariamente negativos. Bajo el mando de Javier Aguirre, México ha jugado cinco encuentros en territorio propio: dos victorias y tres empates.
Sin embargo, ninguno ha logrado calmar la desaprobación.
Raúl Jiménez también lamentó la reacción del público y apuntó a una razón más profunda: según él, la presión y el rechazo explican por qué habitualmente la selección juega como local en Estados Unidos.
El delantero destacó que, además del marcador, influyen las expectativas no cumplidas y los cuestionamientos sobre las decisiones tácticas y alineaciones.
Aguirre, por su parte, evitó juzgar a la afición. Reconoció su derecho a manifestarse libremente y recordó que los resultados recientes han sido contra rivales de alto nivel: Japón, Colombia y Uruguay.
Aun así, admitió que la falta de gol sigue siendo un problema evidente. En los últimos cinco partidos, México ha anotado apenas tres goles.
Además, la ausencia de un once titular fijo incrementa la incertidumbre. La discusión sobre quién debe ocupar la portería refleja esa falta de claridad.
Distancia emocional y económica con la afición

La desconexión no es solo futbolística.
En el TSM, únicamente Gilberto Mora se detuvo a firmar autógrafos; el resto de los jugadores pasó de largo.
Además, la selección se hospedó en un complejo turístico de acceso restringido, lejos del contacto habitual con sus seguidores. En contraste, Uruguay se alojó en un hotel visible y cercano para los aficionados.
El costo de los boletos también ha influido.
En Torreón se ofrecieron entradas de hasta cinco mil pesos y, ante la baja demanda, terminaron aplicándose promociones y regalos para llenar el estadio.
Lo mismo ocurrió en Guadalajara, donde los precios bajaron hasta la mitad en los días previos al partido.
A siete meses del Mundial, México enfrenta un reto que va más allá del rendimiento deportivo: recuperar la confianza y la conexión con una afición que hoy se muestra más distante que nunca.
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