Migrantes pierden apelación y podrían ser deportados a Sudán del Sur
Publicado el 07/05/2025 a las 13:37
- Migrantes pierden última apelación
- Deportación a Sudán del Sur
- Alerta por derechos humanos
Según informa la agencia EFE, ocho migrantes que se encuentran retenidos por Estados Unidos en Yibuti han perdido su último recurso de apelación contra la intención del gobierno de enviarlos a Sudán del Sur, un país sumido en el conflicto y con serias violaciones de derechos humanos según organizaciones internacionales.
El fallo, emitido a última hora del viernes por el juez federal Brian Murphy en Massachusetts, rechaza la apelación presentada contra la deportación, abriendo el camino para que los migrantes sean trasladados a Sudán del Sur pese a las advertencias sobre la violencia generalizada y los riesgos para su integridad.
Desde finales de mayo, los ocho migrantes han permanecido detenidos en una base militar estadounidense en Yibuti, luego de que el mismo juez Murphy determinara en un fallo previo que la administración del presidente Donald Trump había violado una orden judicial que prohibía deportarlos sin permitirles una defensa legal adecuada.
El trasfondo de este caso ha encendido las alarmas de defensores de derechos humanos que advierten sobre la política de deportaciones “exprés” que Trump ha impulsado desde su regreso a la Casa Blanca en enero, en cumplimiento de una de sus principales promesas de campaña, y que muchos críticos señalan por ignorar el debido proceso.
Orígenes diversos de los deportados
Migrantes retenidos por EU pierden apelación y ya pueden ser enviados a Sudán del Sur. https://t.co/APaiqBex6b
— Aristegui Noticias (@AristeguiOnline) July 5, 2025
Los ocho migrantes son de distintos orígenes: uno de ellos es ciudadano de Sudán del Sur, mientras que los otros provienen de Cuba, México, Laos, Birmania y Vietnam, lo que genera dudas sobre la legalidad y la lógica de deportarlos en conjunto al mismo país africano en conflicto.
Diversas organizaciones humanitarias han señalado que Sudán del Sur atraviesa una grave crisis humanitaria y un conflicto armado interno que ha dejado miles de muertos y millones de desplazados, convirtiéndolo en uno de los países más peligrosos del mundo para cualquier persona deportada sin garantías.
Washington, de hecho, tiene una alerta de viaje que desaconseja visitar Sudán del Sur debido a la violencia generalizada, los secuestros, la inestabilidad política y la falta de servicios básicos, lo que realza la polémica en torno a esta deportación forzada.
El fallo del viernes se produjo luego de que, el jueves, el Tribunal Supremo de Estados Unidos anulara una moción anterior del juez Murphy que había bloqueado temporalmente la deportación, respaldando así el argumento del gobierno de que tiene facultades para enviar a migrantes a terceros países.
Migrantes deportados sin más recursos legales

La noche del jueves, tras conocerse la decisión del Supremo. Los abogados de los migrantes presentaron una apelación urgente que Murphy finalmente denegó, dejando a los detenidos sin más recursos legales para impedir su traslado.
El caso ha puesto de relieve las tensiones entre el poder judicial y el ejecutivo en materia migratoria. Con la Corte Suprema apoyando la amplia discreción del gobierno para definir destinos de deportación. Incluso si se trata de países con expedientes graves en materia de derechos humanos.
Para los activistas y abogados defensores de migrantes, la estrategia de deportaciones aceleradas representa una vulneración de principios básicos del derecho internacional. Al exponer a las personas a riesgos de persecución o tortura sin un análisis individualizado de sus circunstancias.
Desde enero, el presidente Trump ha intensificado las órdenes para ejecutar deportaciones en el menor tiempo posible. Con el argumento de que la migración irregular representa una amenaza a la seguridad nacional y a la economía de Estados Unidos.
Crisis humanitaria y falta de garantías

Sin embargo, las críticas señalan que estas medidas no solo afectan a personas con antecedentes penales sino también a migrantes vulnerables que huyen de crisis políticas. Guerras civiles o situaciones de violencia generalizada en sus países de origen.
En el caso concreto de los ocho detenidos en Yibuti. La principal preocupación es la falta de garantías para su seguridad una vez lleguen a Sudán del Sur. Donde podrían enfrentar detenciones arbitrarias, violencia sexual, reclutamiento forzado y otras formas de abuso documentadas por organismos internacionales.
La administración Trump no ha emitido comentarios detallados sobre las condiciones de seguridad en el país africano. Ni ha explicado cómo piensa evitar o impedir que las autoridades locales sometan a los deportados a tratos crueles o inhumanos tras su llegada.
Por ahora, la decisión del juez Murphy sella el destino de estos ocho migrantes. Que podrían ser trasladados en cualquier momento a un destino que muchos consideran incompatible con los compromisos internacionales de Estados Unidos en materia de derechos humanos y protección de refugiados.
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