¿Por qué Maradona es un dios para muchos argentinos?
Publicado el 11/20/2025 a las 11:27
No solo es considerado uno de los mejores futbolistas de la historia, sino una figura cultural, social y emocional que representa al país en sus virtudes, contradicciones y mitos.
Su muerte en 2020 provocó un duelo nacional y confirmó la magnitud de su influencia: para millones, Maradona no fue solo un ídolo deportivo, sino una especie de deidad popular.
1. El origen del mito: fútbol, pasión y un país detrás

La construcción de Maradona como figura casi religiosa nace en su vínculo con el pueblo. Hijo de Villa Fiorito, su historia de superación lo convirtió en símbolo de esperanza para generaciones enteras.
Debutó en primera división antes de cumplir 16 años, brilló en Argentinos Juniors y Boca, y alcanzó la consagración mundial con el título en México 1986, donde dejó algunos de los momentos más emblemáticos en la historia del fútbol.
El gol de la “mano de Dios” y el considerado mejor tanto de los Mundiales frente a Inglaterra sintetizan su dualidad: genialidad pura y controversia permanente.
Para muchos argentinos, Maradona representó la identidad nacional en su forma más genuina: talento desbordante, irreverencia, vulnerabilidad y rebeldía frente al poder.
Tras su muerte, miles de personas se volcaron a las calles. Las expresiones de dolor reflejan un sentimiento compartido: “Una parte nuestra se fue con él”, dijo el periodista Juan Pablo Varsky, interpretando el sentir de gran parte del país.
2. Maradona como símbolo espiritual y social

Su figura trascendió el deporte hasta convertirse en referencia cultural. En 1998 se creó la Iglesia Maradoniana, un movimiento simbólico que lo venera con mandamientos propios, como “la pelota no se mancha”.
Esta devoción expresa el modo en que su vida y obra impactaron en la identidad argentina.
Maradona nunca ocultó su origen humilde. Para miles de personas pobres, fue un espejo y un orgullo: un futbolista del pueblo que nunca renegó de su historia.
Su cercanía emocional con los sectores populares fortaleció el sentimiento de identificación y el perdón ante sus excesos públicos, incluidos problemas de adicciones y conflictos personales.
Esa contradicción —genio y caos, prodigio y pecado— alimentó su aura mítica. El escritor Eduardo Galeano lo definió como “el más humano de los dioses”, alguien capaz de representar tanto las debilidades como la grandeza de un país.
3. El Maradona político: lealtades, conflictos e influencia

Su militancia política también contribuyó a su imagen pública. Maradona apoyó en distintos momentos a figuras como Carlos Menem, Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y anteriormente a Néstor y Cristina Kirchner.
También tuvo vínculos estrechos con líderes latinoamericanos como Fidel Castro, Hugo Chávez, Lula da Silva, Evo Morales y Nicolás Maduro.
Aunque fue criticado por su aparente cambio de posturas, él mismo aclaró que su lealtad no era a los partidos, sino a la Argentina: “Al que yo apoyé siempre fue a mi país”.
Su peso político y simbólico fue tal que algunos analistas compararon su relevancia social con la de Eva Perón. En el exterior, su imagen también se convirtió en emblema latinoamericano.
Maradona es, para muchos argentinos, una figura eterna: un futbolista incomparable, un símbolo popular y un mito cultural que trasciende generaciones.
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