Pritzker denuncia plan de Trump para federalizar la Guardia Nacional de Illinois
Publicado el 10/05/2025 a las 12:42
- Pritzker desafía a Trump
- Federalización causa tensión política
- Chicago rechaza intervención militar
Según informa USATODAY, El gobernador de Illinois, JB Pritzker, acusó este sábado a la administración del presidente Donald Trump de planear la federalización de 300 miembros de la Guardia Nacional del estado, lo que calificó como una medida “antiestadounidense y autoritaria”.
El mandatario estatal aseguró que recibió un ultimátum por parte del Departamento de Guerra del gobierno federal para activar a las tropas o enfrentar su intervención directa.
“El Departamento de Guerra de la Administración Trump me dio un ultimátum: llamen a sus tropas o las llamaremos nosotros”, escribió Pritzker en su cuenta de X (antes Twitter).
“Es absolutamente indignante y antiestadounidense exigir a un gobernador que envíe tropas militares dentro de nuestras propias fronteras y en contra de nuestra voluntad”, añadió.
Pritzker promete resistir presión federal de Trump
This morning, the Trump Administration’s Department of War gave me an ultimatum: call up your troops, or we will. It is absolutely outrageous and un-American to demand a Governor send military troops within our own borders and against our will.
— Governor JB Pritzker (@GovPritzker) October 4, 2025
El gobernador, quien pertenece al Partido Demócrata, afirmó que desafiará cualquier intento de Trump por asumir el control de las fuerzas de seguridad estatales.
“No llamaré a nuestra Guardia Nacional para fomentar las agresiones de Trump contra nuestro pueblo”, declaró.
“En Illinois haremos todo lo posible para proteger a nuestros vecinos, defender la Constitución y el estado de derecho”, enfatizó Pritzker, posicionándose como uno de los principales críticos del presidente en funciones.
Trump, por su parte, ha argumentado que el despliegue de tropas es necesario para restaurar el orden en ciudades que, según él, “viven en el caos”.
Trump apunta a Chicago como próximo destino

Durante una reunión en el Despacho Oval con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el 22 de agosto, Trump señaló que Chicago sería la siguiente ciudad en recibir la intervención militar.
“Chicago es un desastre”, declaró. “Tienen un alcalde incompetente. Totalmente incompetente. Probablemente lo solucionaremos a continuación. Ese será nuestro próximo problema después de este”.
La Casa Blanca justifica las medidas como una respuesta a la inseguridad pública, pero las autoridades locales advierten que el despliegue federal podría avivar tensiones sociales y socavar la autonomía estatal.
El presidente ha insistido en que cuenta con el apoyo de residentes de la ciudad. “Los habitantes de Chicago están gritando que vayamos”, dijo Trump. “Llevan sombreros rojos como este. Mujeres afroamericanas, hermosas mujeres, dicen: ‘Por favor, presidente Trump, venga a Chicago, por favor’”.
Chicago defiende sus avances en seguridad
Las declaraciones del mandatario contrastan con los reportes oficiales de la alcaldía de Chicago, que indican una reducción significativa en la delincuencia violenta durante 2024.
Según datos difundidos por la oficina del alcalde Brandon Johnson, los homicidios se han reducido en un 30% y los delitos graves muestran una tendencia a la baja.
Johnson advirtió que la intervención de la Guardia Nacional podría revertir ese progreso y alimentar la desconfianza ciudadana.
“El despliegue de tropas federales en nuestra ciudad sería un paso atrás en los esfuerzos de reconciliación y seguridad comunitaria”, sostuvo.
Debate por la Pritzker Trump Guardia Nacional
La advertencia de Pritzker se suma a una serie de reacciones críticas por los despliegues recientes ordenados por Trump en ciudades gobernadas por demócratas.
El presidente ya había enviado 800 miembros de la Guardia Nacional a Washington, D.C., el 11 de agosto, tras declarar una “emergencia de seguridad pública”.
La semana pasada, también anunció el envío de tropas a Portland, Oregón, con el argumento de proteger las instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Para los gobernadores demócratas, estas medidas representan un intento de Trump por ampliar su control sobre las fuerzas armadas y debilitar la autoridad estatal.
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