Protestas se extienden por EE.UU. tras muerte de mujer por ICE
Publicado el 01/08/2026 a las 16:59
La muerte de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años abatida por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante un operativo en Minneapolis, detonó una ola de protestas en varias ciudades de Estados Unidos y reavivó el debate nacional sobre el uso de la fuerza en redadas migratorias.
Las manifestaciones se registraron en ciudades como Chicago, Los Ángeles, Seattle y la propia Minneapolis, donde el hecho ocurrió la noche del miércoles 7 de enero, en medio de un amplio despliegue federal vinculado a operativos migratorios.
El hecho que desató la crisis

De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), agentes de ICE realizaban “operaciones específicas” cuando se produjo un enfrentamiento con manifestantes.
La versión oficial sostiene que Good utilizó su vehículo como un arma e intentó atropellar a los agentes, lo que llevó a uno de ellos a disparar “en defensa propia”.
Según el DHS, el agente actuó conforme a su entrenamiento y disparó para proteger su vida, la de otros oficiales y la seguridad pública. La institución calificó el hecho como un acto de “terrorismo doméstico”.
Videos y testimonios contradicen a las autoridades

Imágenes difundidas en redes sociales y verificadas por medios independientes muestran una secuencia distinta a la descrita por el gobierno federal.
El material audiovisual alimentó las dudas sobre la proporcionalidad del uso de la fuerza y aceleró la indignación pública.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, rechazó de forma contundente la versión del DHS y calificó sus declaraciones como “una absoluta mentira”.
Afirmó que la mujer fue abatida de manera imprudente y que el operativo federal ha generado miedo, desconfianza y caos en la ciudad.
Frey exigió públicamente que ICE abandone Minneapolis, asegurando que la presencia de agentes federales no está contribuyendo a la seguridad, sino a la desestabilización social.
Las protestas: del enojo al duelo colectivo

Tras el tiroteo, cientos de personas se congregaron en las calles de Minneapolis.
Manifestantes marcharon por el centro de la ciudad coreando consignas contra ICE, utilizando silbatos, pancartas y gritos dirigidos a los agentes federales.
Entre las consignas más repetidas estuvieron “Fuera ICE”, “Vergüenza” y “Digan su nombre: Renee Good”.
Además de las marchas, se realizaron vigilias en memoria de la mujer fallecida, convirtiendo el caso en un símbolo de resistencia contra las políticas migratorias actuales.
Escenas similares se replicaron en Chicago, Los Ángeles y Seattle, donde colectivos pro-migrantes y organizaciones sociales denunciaron lo que consideran una escalada peligrosa en el uso de la fuerza por parte de las autoridades federales.
Un clima de tensión creciente

Las protestas no surgieron de la nada. Durante meses, comunidades migrantes y organizaciones civiles habían alertado sobre un aumento de redadas y operativos federales en ciudades consideradas “santuario”.
En Minneapolis y St. Paul, activistas habían establecido redes comunitarias para alertar sobre la presencia de agentes migratorios, organizar observadores civiles y movilizar protestas en caso de operativos masivos.
El tiroteo, ocurrido a pocos kilómetros del lugar donde George Floyd fue asesinado en 2020, añadió una carga simbólica adicional y profundizó el malestar social.
Un debate que escala a nivel nacional
Mientras el DHS responsabiliza a líderes locales y políticos santuario de “demonizar” a los agentes federales, autoridades municipales y organizaciones civiles insisten en que la estrategia migratoria actual está generando confrontaciones innecesarias y cobrando vidas.
Este caso se perfila ahora como un nuevo punto de inflexión en el debate sobre inmigración, seguridad pública y derechos civiles en Estados Unidos, con protestas que continúan extendiéndose.
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