Red Bull y sus retos para 2026 ¿Al borde del abismo?
Publicado el 01/08/2026 a las 14:45
Red Bull Racing llega a la temporada 2026 de la Fórmula 1 en un punto crítico de su historia.
El equipo que dominó buena parte de la era del efecto suelo afronta un reinicio total, sin varias de las figuras que construyeron su hegemonía y con un reglamento técnico que no deja margen para errores.
El desafío ya no es solo ganar carreras. Es demostrar que el proyecto puede sostenerse en un nuevo ecosistema de poder dentro de la F1.
1) Un motor propio en un reglamento desconocido

Por primera vez, Red Bull competirá con una unidad de potencia diseñada y fabricada en casa a través de Red Bull Ford Powertrains.
El movimiento es ambicioso, pero también arriesgado: enfrentarse de inmediato a fabricantes históricos como Mercedes y Ferrari en un reglamento totalmente nuevo.
La normativa de 2026 impone una división 50-50 entre potencia eléctrica y combustión interna, elimina el MGU-H y el DRS, e introduce aerodinámica activa y nuevos modos de despliegue de energía.
Es un cambio radical que redefine cómo se corre y cómo se gestiona un Gran Premio.
Ford, que inicialmente iba a colaborar solo en la parte eléctrica, terminó ampliando su rol ante la complejidad del proyecto.
Aun así, dentro del paddock persiste la sensación de que Mercedes llega mejor preparado, al punto de que la FIA implementó un mecanismo de apoyo para fabricantes rezagados. Que ese sistema exista ya es una señal de alerta.
Las pruebas de pretemporada en Barcelona serán el primer examen real. Hasta entonces, el motor de Red Bull es una promesa… no una garantía.
2) El segundo asiento: una prueba de supervivencia

El compañero de Max Verstappen vuelve a ser un tema central. Isack Hadjar será el cuarto piloto en ocupar ese asiento en apenas tres años, una estadística que resume la brutalidad interna del equipo.
Sergio Pérez, Liam Lawson y Yuki Tsunoda pasaron por ese lugar con resultados dispares, pero un desenlace común: ninguno resistió a largo plazo.
Hadjar llega con talento probado y un podio que respaldó su proyección, pero también con una presión descomunal.
El reto no es vencer a Verstappen, sino puntuar con regularidad, absorber la exigencia de Milton Keynes y no desaparecer ante cada fin de semana sin podio.
Si lo logra, Red Bull resolvería un problema estructural que arrastra desde hace varias temporadas.
El nuevo reglamento, sin referencias previas claras, juega a su favor: todos comienzan desde cero.
3) Mantener a Max Verstappen, el desafío definitivo

Max Verstappen es el eje de todo.
Tiene contrato hasta 2028, pero en la Fórmula 1 los contratos dependen del rendimiento.
Y Verstappen ya dejó claro, con su temporada 2025, que sigue siendo el piloto más determinante de la parrilla.
La salida de Helmut Marko debilitó el vínculo emocional que unía al neerlandés con Red Bull.
Fue Marko quien apostó por él cuando era un adolescente y quien sostuvo su crecimiento dentro del equipo. Su ausencia cambia el equilibrio interno.
Mercedes, Ferrari y Aston Martin observan atentos.
Si el motor no responde o el monoplaza queda por debajo del nivel esperado, la presión externa aumentará.
Red Bull puede pedir paciencia, pero los campeones no esperan eternamente.
Laurent Mekies, ahora al mando, insiste en que Verstappen es irremplazable y confía en su capacidad para maximizar cualquier auto.
Pero incluso el mejor piloto necesita una base competitiva. El RB22 será terreno inexplorado, y pedir milagros sostenidos no es una estrategia.
El panorama general

Red Bull entra a 2026 sin red de seguridad.
Nuevo motor, nuevo liderazgo técnico, un reglamento disruptivo y la urgencia de convencer a su máxima estrella de que el proyecto vale la pena.
Por primera vez en años, el equipo no parte como favorito.
Parte con dudas. Y en la Fórmula 1 moderna, sobrevivir a la transición puede ser más difícil que dominar.
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