Vendedores inmigrantes enfrentan redadas en Chicago
Publicado el 11/23/2025 a las 15:15
- Vendedores desafían miedo migratorio
- Comunidad apoya a ambulantes
- Redadas afectan vida diaria
Los días en que la Patrulla Fronteriza estuvo en Chicago no alteraron la rutina de Ofelia y su esposo Rafael, quienes, pese a vivir indocumentados en Estados Unidos, continúan trabajando porque les da estabilidad emocional y económica.
En medio de redadas y vigilancia, la pareja siguió con su rutina diaria, convencida de que el miedo puede paralizar más que la propia amenaza migratoria.
Ofelia recuerda uno de los días de redadas en Chicago cuando esperó a que los agentes avanzaran unas cuadras antes de abrir su puesto de elotes y aguas frescas con sabor a pepino, piña y fresa en el corazón de la comunidad mexicana, según Telemundo.
Llevan 18 años trabajando en el mismo sitio, convencidos de que el trabajo no solo permite pagar las cuentas, sino que también los mantiene mentalmente fuertes en momentos en los que la ansiedad golpea a otras familias inmigrantes.
Redadas en Chicago revelan resistencia de inmigrantes vendedores
Estos vendedores latinos se niegan a paralizar su vida por el miedo a las redadas migratorias.
— Noticias Telemundo (@TelemundoNews) November 21, 2025
Ambos aseguran que la confianza en Dios los sostiene. Ella lo resume así:
“Lo único que puede tener es confianza en Dios y no tener miedo”, una frase que acompaña con la advertencia de que el miedo puede derivar en depresión y enfermedades que los inmovilizan más que cualquier operativo migratorio.
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Rafael coincide al señalar que varios conocidos han caído en depresión y han dejado de salir de casa, una situación que describen como profundamente triste y que ha afectado a su comunidad durante semanas.
De una travesía por el desierto de Arizona a dueños de un puesto en Chicago
Así respondió una pareja de vendedores ambulantes en Chicago a los arrestos migratorios https://t.co/wSkqgEnelo
— Telemundo Chicago (@TelemundoCHI) November 22, 2025
El puesto de comida de la pareja, ubicado en La Villita y adornado con banderas estadounidenses, se encuentra en una zona frecuentada por agentes de la Patrulla Fronteriza bajo las órdenes de Gregory Bovino, quien lideró varios operativos recientes en la ciudad.
A pesar de la tensión, la comunidad ha respondido con solidaridad: vecinos y clientes se esfuerzan por comprar a los vendedores ambulantes lo antes posible para que regresen temprano a casa y reduzcan su exposición en las calles.
Muchos amigos de Ofelia y Rafael han permanecido encerrados durante más de dos meses, un reflejo del miedo que domina a familias enteras ante la presencia constante de agentes armados.
Un barrio que resiste mientras teme
La Calle 26, uno de los corredores comerciales más activos de Chicago, sigue vibrante incluso bajo redadas migratorias.
Barberías, tiendas y negocios exhiben letreros bilingües que exigen a las autoridades abstenerse de entrar sin una orden judicial, un recordatorio del esfuerzo comunitario por proteger a sus habitantes.
La pareja relata que conocen a un vendedor de huevos y a una vendedora de tamales que fueron detenidos tras ser interrogados por su estatus legal, así como el escozor del gas lacrimógeno que los agentes lanzaron contra manifestantes en un centro comercial el mes pasado.
Muchos inmigrantes, incluso quienes cuentan con estatus legal, evitan hablar con periodistas por miedo a ser identificados y posibles repercusiones en su situación migratoria.
Ofelia y Rafael, sin embargo, quieren que su experiencia se conozca para ayudar a otros a entender cómo se vive la campaña de deportaciones impulsada por la administración Trump, una ofensiva que ha dejado a miles en la incertidumbre y que mantiene a comunidades enteras en estado de alerta.
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