Sexismo laboral: ¿demasiado linda para trabajar? La verdad oculta tras el atractivo físico!
Publicado el 10/23/2025 a las 13:15
Publicado el 23/10/2025 a las 18:15
- Sexismo : Ser atractivo puede perjudicarte
- El sexismo sigue presente
- Nicolosi desafía los estereotipos
Aunque la belleza suele considerarse una ventaja social, varios estudios y testimonios demuestran lo contrario: ser físicamente atractivo puede convertirse en un obstáculo laboral.
Los prejuicios y estereotipos sobre el género y la apariencia aún influyen en la forma en que las personas son evaluadas profesionalmente.
Desde despachos corporativos hasta canchas de fútbol, los sesgos estéticos y sexistas siguen determinando quién “encaja” y quién no.
Sexismo : La belleza puede convertirse en un obstáculo inesperado

1. ¿Qué es el sexismo y cómo se manifiesta?
El sexismo es una forma de discriminación basada en el género o el sexo que asigna capacidades, comportamientos o roles según estereotipos culturales.
Puede expresarse de forma abierta —como negar oportunidades a una mujer por serlo— o de manera sutil, a través de comentarios, juicios o decisiones laborales aparentemente inofensivas.
Ejemplos cotidianos: asumir que una mujer no puede liderar un equipo técnico, cuestionar la seriedad de una persona por su forma de vestir o usar un tono condescendiente hacia un colega por su apariencia.
2. El estudio que demuestra que ser guapo puede jugar en contra
Una investigación publicada en el Journal of Personality and Social Psychology reveló que las personas atractivas pueden ser discriminadas en trabajos considerados de “bajo nivel”.
Dirigido por Margaret Lee, de la London Business School, el estudio analizó a más de 750 participantes en cuatro experimentos y concluyó que los reclutadores tienden a rechazar candidatos atractivos para empleos menos deseables.
¿Por qué? Los investigadores descubrieron que los empleadores asumen que las personas guapas tienen mayores expectativas profesionales y que no estarían satisfechas con tareas simples.
En consecuencia, prefieren contratar a quienes consideran “más conformes” con el puesto.
“Las personas atractivas pueden ser discriminadas en trabajos menos deseables, lo que contradice la idea de que la belleza siempre ayuda”, señaló Lee.
3. Manuela Nicolosi: cuando el físico eclipsa la carrera profesional

El caso de la árbitra ítalo-francesa Manuela Nicolosi es un ejemplo claro de cómo el sexismo y la apariencia pueden entrelazarse.
A pesar de haber dirigido más de 200 partidos profesionales, incluyendo finales mundiales y los Juegos Olímpicos, Nicolosi confesó que sus superiores le pidieron “ser menos visible” porque “atraía demasiada atención”.
“Todos mis superiores me decían: tienes que ser menos visible, llamas demasiado la atención”, contó en una entrevista con Quotidiano Sportivo.
Su carrera no solo estuvo marcada por ese tipo de comentarios, sino también por el acoso y las amenazas.
Durante un partido en Italia, tuvo que atrincherarse en el vestuario mientras los entrenadores le gritaban que la matarían. La policía debió escoltarla.
Hoy, Nicolosi continúa arbitrando y forma parte de la Kings League, pero su historia refleja cómo el sexismo en el deporte castiga tanto el talento como la imagen, y exige a las mujeres un equilibrio imposible entre destacar y no incomodar.
4. Sesgos que siguen presentes en el trabajo
La investigación y el testimonio de Nicolosi exponen un patrón que atraviesa industrias: las personas son juzgadas más por su apariencia que por su capacidad.
Las mujeres, especialmente, enfrentan una doble presión: deben ser competentes, pero no “demasiado atractivas”; visibles, pero no “llamativas”.
Esa lógica perpetúa un sistema que asocia la autoridad y la profesionalidad con una imagen masculina y neutral.
5. Cómo detectar y enfrentar el sexismo
Para combatir estos sesgos es clave reconocerlos y denunciarlos. Algunas estrategias incluyen:
- Promover procesos de selección anónimos en etapas iniciales.
- Implementar capacitaciones sobre sesgos inconscientes.
- Fomentar la diversidad en puestos directivos.
- Cuestionar las decisiones o comentarios basados en la apariencia.
El sexismo laboral no siempre se presenta como una ofensa directa; muchas veces se disfraza de consejo, de evaluación “profesional” o de simple opinión.
Casos como el de Nicolosi y estudios académicos como el de Lee nos recuerdan que el problema no está en la belleza o el talento, sino en los prejuicios que aún dictan quién merece prosperar y quién no.
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¿Alguna vez has sentido que tu apariencia —para bien o para mal— influyó en cómo te trataron en el trabajo?
FUENTE: Clarín : » Las personas muy lindas podrían tener problemas laborales» / Smart News
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