Sheinbaum responde a Trump tras polémica por celebrar el Tratado de 1848: “No somos Santa Anna”
Publicado el 02/03/2026 a las 13:23
Publicado el 03/02/2026 a las 18:23
- Trump reaviva disputa histórica
- México defiende soberanía nacional
- Sheinbaum rechaza revisionismo
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió este martes a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien reavivó una de las heridas históricas más sensibles para el país al referirse al Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 como una “victoria legendaria”.
El comentario, difundido en un discurso publicado por la Casa Blanca, generó una reacción inmediata del gobierno mexicano, que rechazó cualquier intento de reinterpretar ese episodio desde una narrativa de exaltación territorial.
Trump no solo evocó el tratado que formalizó la cesión de más de la mitad del territorio mexicano, sino que lo vinculó con las políticas actuales de su administración en materia de migración, frontera y seguridad, enmarcando ese hecho histórico dentro de una lógica de expansión y fortaleza nacional estadounidense.
Sheinbaum fija postura ante declaraciones históricas
El contexto del comentario de Trump
Durante su discurso, el mandatario estadounidense retomó la Guerra México-Estados Unidos y el Tratado de Guadalupe Hidalgo como parte de una narrativa histórica que, desde su perspectiva, refuerza la legitimidad de sus políticas fronterizas actuales.
Al calificar la firma del acuerdo como una “victoria legendaria”, Trump exaltó la expansión territorial de Estados Unidos y la presentó como un antecedente directo de su agenda contemporánea en seguridad y control migratorio.
La referencia no pasó desapercibida en México, donde el tratado de 1848 es recordado como uno de los episodios más dolorosos de la historia nacional, asociado a la pérdida territorial y a un contexto de profunda desigualdad entre ambas naciones.
La respuesta de Sheinbaum
En conferencia de prensa, Sheinbaum abordó los señalamientos de Trump y dejó claro que México no acepta lecturas históricas que minimicen el impacto de aquel tratado ni discursos que busquen justificar políticas actuales a partir de agravios del pasado.
La mandataria subrayó que el país no es una nación subordinada ni dispuesta a aceptar reinterpretaciones históricas que favorezcan a otros intereses.
Sin recurrir a citas textuales adicionales, la presidenta enfatizó que México no puede compararse con figuras históricas asociadas a la pérdida territorial y que la memoria histórica del país no está sujeta a revisiones oportunistas.
Su mensaje se centró en la defensa de la soberanía, la dignidad nacional y el respeto entre Estados.
Soberanía y relación bilateral
Sheinbaum insistió en que la relación entre México y Estados Unidos debe sostenerse sobre la base del respeto mutuo y la igualdad soberana.
En ese marco, reiteró que cualquier vínculo bilateral sano requiere reconocer la historia sin utilizarla como herramienta política para justificar agendas contemporáneas, especialmente en temas tan sensibles como la migración y la seguridad fronteriza.
La presidenta también remarcó que México defenderá tanto su historia como su presente, y que no aceptará narrativas que normalicen la expansión territorial como un logro legítimo sin considerar las consecuencias humanas, sociales y políticas que tuvo para el país.
Un episodio más en una relación compleja

Este cruce se suma a una serie de intercambios diplomáticos en los que, si bien existen canales de diálogo abiertos entre ambos gobiernos, persisten tensiones en temas clave como comercio, migración y seguridad.
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Desde la perspectiva del gobierno mexicano, estas diferencias deben resolverse mediante el diálogo institucional y no a través de discursos que reaviven conflictos históricos.
Con su posicionamiento, Sheinbaum busca reafirmar una narrativa de soberanía y respeto, dejando claro que México no permitirá que episodios del pasado sean utilizados para deslegitimar su dignidad como nación ni para justificar políticas que afectan la relación bilateral.
FUENTE: Infobae
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