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Donald Trump bautizará con su nombre el nuevo y millonario salón de baile de la Casa Blanca

El presidente construirá un salón de baile de 300 millones de dólares en la Casa Blanca y lo nombrará en su honor.
2025-10-24T23:28:40+00:00
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El nuevo salón de baile de la Casa Blanca/Foto: Shutterstock
  • Salón de baile de la Casa Blanca
  • Trump lo bautizará con su nombre
  • Proyecto costará 300 millones

La Casa Blanca vive uno de los cambios más polémicos de los últimos años tras la demolición completa del Ala Este, una sección con más de un siglo de historia.

En su lugar, el presidente Donald Trump anunció la construcción de un lujoso salón de baile que llevará su propio nombre: “Presidente Donald J. Trump Ballroom”, según reveló la cadena ABC.

El nuevo espacio, valuado en 300 millones de dólares, será el recinto más grande jamás edificado dentro del complejo presidencial. Tendrá una extensión de 8.000 metros cuadrados y capacidad para 900 invitados, con su inauguración prevista para 2026, coincidiendo con la conmemoración de los 250 años de la fundación de Estados Unidos.

Aunque Trump evitó confirmar el nombre en una conferencia de prensa, fuentes cercanas a la administración indicaron que la decisión ya está tomada. El proyecto ha sido presentado como un símbolo de “modernización y apertura cultural”, aunque su costo y financiamiento han despertado una ola de críticas.

Un proyecto millonario y privado

Salón de baile de la Casa Blanca
Salón de baile de la Casa Blanca llevará nombre de Trump-Foto: Shutterstock

El presidente Trump reunió a un grupo selecto de empresarios y magnates para financiar la obra. Durante una cena con patrocinadores, el mandatario habría dicho: “Este es el precio de tener acceso al presidente”, según reportes de ABC.

Entre los principales financiadores figuran Amazon, Google, Meta, Microsoft y el magnate petrolero Harold Hamm, reconocido por sus aportes a campañas republicanas. También aparece Benjamín León, recién nombrado embajador en España y propietario de una empresa de servicios de salud en Florida.

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La Casa Blanca difundió una lista oficial con los patrocinadores del proyecto, lo que desató un debate sobre la influencia de las grandes corporaciones en decisiones de infraestructura presidencial.

Críticos aseguran que la iniciativa representa un nuevo ejemplo de cómo Trump mezcla intereses políticos con empresariales.

Controversia por la demolición del Ala Este

La destrucción del Ala Este marcó un antes y un después en la historia del recinto presidencial. Construida originalmente en 1902 durante el gobierno de Theodore Roosevelt, la estructura equilibraba visualmente el Ala Oeste, donde se encuentra el Despacho Oval.

Con los años, el espacio fue remodelado varias veces, especialmente en 1942, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt incorporó un búnker subterráneo. Durante décadas, sirvió como entrada formal de las visitas oficiales, sede de la oficina de las primeras damas y hogar del famoso cine familiar de la Casa Blanca.

Historiadores y conservacionistas han calificado la demolición como un “error irreparable”, argumentando que se destruyó una parte invaluable del patrimonio arquitectónico de la nación.

Sin embargo, el gobierno defendió la decisión asegurando que el nuevo edificio será “un espacio moderno, funcional y representativo del espíritu estadounidense”.

Críticas y simbolismo político

El anuncio de que el nuevo salón llevará el nombre de Trump ha avivado la controversia. Para sus seguidores, se trata de un homenaje legítimo a su liderazgo y una marca de legado político.

Para sus detractores, en cambio, el gesto simboliza el culto personalista del mandatario y el uso de fondos privados para fines de autopromoción. La decisión también ha generado debates sobre la ética del financiamiento, ya que varias de las empresas donantes mantienen contratos federales.

Pese a la controversia, las obras avanzan con rapidez bajo la dirección de un consorcio de firmas de ingeniería y arquitectura estadounidenses.

De cumplirse el calendario, el “Salón Presidente Donald J. Trump” abrirá sus puertas justo en el año del semicentenario de independencia, con una gala que promete ser tan lujosa como divisiva, según ‘EFE’ y ‘El Universal‘.

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