Empleados de FEMA denuncian retrocesos bajo Trump
Publicado el 08/25/2025 a las 17:35
- FEMA denuncia retrocesos
- Carta alerta al Congreso
- Riesgo de otro Katrina
Según informa la agencia EFE, Más de 180 empleados de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos han lanzado una severa advertencia al Congreso.
En una carta firmada por 181 trabajadores, expresaron que las decisiones tomadas por la Administración de Donald Trump han debilitado gravemente a la agencia.
El documento, bautizado como la “Declaración del Katrina”, se divulgó con motivo del vigésimo aniversario del devastador huracán Katrina.
Los empleados aseguraron que las políticas recientes representan un retroceso frente a los avances logrados tras aquel desastre natural que cambió la historia del país.
La sombra del huracán Katrina
🚨 FEMA staff warn Trump’s policies risk a Katrina repeat. Budgets are frozen, experts sidelined, Texas floods already fatal. Employees urge Congress to act before future storms turn into another national tragedy.https://t.co/SWkryYd1jX pic.twitter.com/gS6hloNsta
— The Intellectualist (@highbrow_nobrow) August 25, 2025
El huracán Katrina, en 2005, fue uno de los fenómenos más devastadores que golpeó a Estados Unidos en la era moderna.
En apenas diez días arrasó gran parte del sur del país, dejó más de 1.300 muertos y ocasionó daños superiores a los 125.000 millones de dólares.
La ciudad de Nueva Orleans sufrió el impacto más brutal, con el 80% de su territorio inundado y miles de familias desplazadas.
Tras aquella catástrofe, FEMA fue sometida a una profunda revisión institucional con el objetivo de que nunca más un desastre superara la capacidad de respuesta federal.
Trump FEMA y la congelación de fondos
FEMA employees warned Congress that the Trump administration had reversed the progress made in disaster response since Hurricane Katrina in 2005. https://t.co/hfZtNJwAa7
— The New York Times (@nytimes) August 25, 2025
Los firmantes denunciaron que, desde enero de 2025, la agencia ha sido dirigida por personas sin cualificaciones legales ni la experiencia necesaria para ocupar los puestos de mayor responsabilidad.
“FEMA ha estado bajo el liderazgo de personas que carecen de la aprobación del Senado y de la trayectoria requerida”, escribieron los empleados.
Señalaron además que la designación política de cargos ha debilitado la confianza pública en la agencia.
A su juicio, estas decisiones han revertido gran parte del progreso obtenido en dos décadas de reformas posteriores al Katrina.
Impacto de los recortes en desastres

Uno de los puntos más polémicos ha sido la congelación de fondos ordenada por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
Dado que FEMA se encuentra bajo la jurisdicción de su despacho, esta medida redujo significativamente la capacidad operativa de la agencia.
Los empleados sostienen que el recorte financiero limita su autoridad y pone al país en riesgo de enfrentar un nuevo desastre de dimensiones similares al Katrina.
Como prueba, citaron las inundaciones ocurridas en Texas en julio de este año, que dejaron más de 130 muertos.
Pérdida de personal y censura climática
El documento también reveló que un tercio del personal a tiempo completo de FEMA abandonó la agencia durante 2025.
La salida masiva de trabajadores ha provocado la pérdida de conocimiento institucional que es fundamental en la gestión de crisis.
Otro de los puntos más contundentes de la “Declaración del Katrina” fue la denuncia de censura a la ciencia climática.
Los trabajadores acusaron a la actual Administración de negar décadas de evidencia empírica sobre el impacto del cambio climático en los desastres naturales.
Llamado urgente al Congreso
Los empleados advirtieron que, sin una reforma que proteja a la agencia de interferencias políticas, el país corre el riesgo de repetir errores del pasado.
Recalcaron que la misión de FEMA debe centrarse en salvar vidas y reducir el impacto de los desastres, no en servir a intereses de corto plazo.
La “Declaración del Katrina” se convierte así en una señal de alarma sobre el futuro de la gestión de emergencias en Estados Unidos.
Y representa un pulso abierto entre los trabajadores de FEMA, el Congreso y la Administración Trump en torno al papel del Estado frente a la crisis climática y los desastres naturales.
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