Trump dice que “le parece bien” que Rubio sea presidente de Cuba
Publicado el 01/11/2026 a las 12:08
- Trump respalda a Rubio
- Presión directa a Cuba
- Advertencia sobre Venezuela
Segun informa la agencia EFE, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, opinó este domingo que le “parece bien” que su secretario de Estado, Marco Rubio, sea mandatario de Cuba, en medio de tensiones crecientes entre Washington y La Habana.
Trump hizo esa declaración en su red social Truth Social al compartir una publicación de otro usuario que planteaba que “Marco Rubio será presidente de Cuba”.
“¡Suena bien para mí!”, escribió el mandatario mientras reforzaba su postura sobre la política hacia la isla caribeña.
Momentos después, Trump advirtió a Cuba de que ya no recibirá más dinero o petróleo de Venezuela, y señaló que la isla ha estado “viviendo durante años” gracias a esos recursos a cambio de “servicios de seguridad” para los “dos últimos dictadores”, en referencia a Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
El mandatario añadió que “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO O DINERO YENDO A CUBA-CERO!” e instó al Gobierno cubano a alcanzar “un trato, ANTES DE SEA DEMASIADO TARDE”, aunque no aclaró a qué acuerdo se refería.
La advertencia y la alusión a Rubio se producen en un contexto de presiones sin precedentes sobre La Habana desde Washington, tras la intervención militar de Estados Unidos el 3 de enero en Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes son trasladados a Nueva York para enfrentar cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo.
Trump y su postura hacia Cuba
Trump opina que le «parece bien» que Marco Rubio sea el próximo presidente de Cuba https://t.co/NqUubaEUIJ
— AlbertoRodNews (@AlbertoRodNews) January 11, 2026
Rubio, de origen cubano, ha sido una figura clave en la política de Estados Unidos hacia Cuba y Venezuela dentro de la Administración.
La prensa ha señalado a Rubio como una de las personas “a cargo” ahora del país suramericano tras la operación en Venezuela, donde ha asumido roles adicionales de liderazgo además de su cargo como secretario de Estado.
La idea de que Rubio pueda ser presidente de Cuba surge en un momento en que la política estadounidense hacia la isla es más agresiva, y Trump ha buscado reforzar su presión política y diplomática sobre La Habana.
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El republicano ha sugerido que, sin el apoyo financiero y energético de Venezuela, Cuba podría enfrentar mayores dificultades económicas, aunque no detalló qué medidas seguirán si el Gobierno cubano no accede a sus demandas.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, ha sido uno de los principales impulsores dentro de la Administración de las acciones de Estados Unidos contra Venezuela y Cuba.
Repercusiones de las declaraciones
La postura expresada por Trump en redes sociales ha generado un debate sobre el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, así como sobre el alcance de las políticas del Gobierno estadounidense en la región.
A pesar de las especulaciones, el Gobierno cubano no ha emitido una reacción oficial a la propuesta de que Rubio pueda liderar la isla en el futuro.
La intervención estadounidense en Venezuela, y las advertencias posteriores dirigidas a Cuba, han reforzado una percepción de escalada diplomática y estratégica en la política exterior de Estados Unidos en América Latina.
Trump, al hacer pública su aprobación a la idea, consolidó una narrativa que sitúa a Rubio como una figura central en la visión de Washington hacia la isla, aunque no presentó un plan concreto para hacer realidad esa posibilidad.
La ausencia de detalles sobre el acuerdo sugerido y el contexto geopolítico en que se emitieron estas declaraciones han dejado múltiples preguntas abiertas sobre los próximos pasos de la Administración estadounidense hacia Cuba.
Un escenario incierto para Cuba y la región

Las declaraciones de Trump abren interrogantes sobre el futuro de Cuba, el papel que podría asumir Marco Rubio y el verdadero alcance de la presión estadounidense en la región.
La relación entre Estados Unidos y Cuba ha sido históricamente conflictiva, marcada por décadas de confrontación política, desconfianza mutua y una ruptura prolongada de los vínculos diplomáticos.
Ese conflicto ha estado condicionado por el embargo económico impuesto por Washington desde los años sesenta, una política que ha definido el tono de la relación bilateral.
En ese contexto, los mensajes recientes desde la Casa Blanca reavivan tensiones y plantean dudas sobre posibles cambios en la estrategia estadounidense hacia la isla.
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