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Mitos y Leyendas: la leyenda del calafate

La leyenda del calafate cuenta la historia de una anciana que no puede viajar en invierno y unos pajaritos le hacen compañía.
2023-10-06T14:21:18-04:00
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Shutterstock, El Calafate
  • Genny de Bernardo de comparte la leyenda del calafate.
  • Esta historia explica por qué se dice que quien prueba calafate siempre está unido con el sur.
  • Conec es la protagonista que es instrumento para esta magnífico fruto.

La historia comienza con una tribu de indios que vivía en la provincia de Chubut.

Cada año, sufrían los estragos de los terribles vientos invernales que azotaban su campamento, por lo que decidieron buscar un lugar más protegido para instalar su toldería.

Todos se prepararon para partir, pero notaron que faltaba una persona importante: Conec, una anciana conocida por su sabiduría y longevidad.

Conec siempre había estado dispuesta a ayudar a la tribu en lo que fuera necesario, y algunos incluso la consideraban una especie de bruja que había vivido desde tiempos inmemoriales.

Conec decide quedarse

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Los más ancianos recordaban haberla conocido en su juventud, cuando era hermosa. La tribu la buscó en todas partes y finalmente la encontró escondida detrás de una roca.

Cuando le preguntaron por qué no se unía a ellos en la mudanza, Conec respondió con calma que los quería a todos, pero que ya era demasiado mayor para cambiar de lugar.

Les aseguró que se las arreglaría y que no se preocuparan por ella.

La tribu, convencida por sus palabras, dejó algunas provisiones para Conec y partió hacia el nuevo lugar de asentamiento. Mientras tanto, Conec se quedó sola en su toldo.

Un amigo alado

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A medida que pasaban los días, los primeros copos de nieve comenzaron a caer, y el viento invernal se volvía más frío y feroz. Conec se daba cuenta de que sobreviviría con dificultad en esas condiciones tan adversas.

Fue entonces cuando, un día, un pájaro pichón, atrevido y curioso, se acercó a la anciana. Conec lo observó en silencio mientras el pájaro se acercaba cada vez más.

Aunque al principio el pájaro se asustó de su propia audacia y voló lejos, regresó con sus padres para contarles su encuentro con Conec.

Los padres del pichón le dieron un sermón por su imprudencia, pero el pichón insistió en que Conec no era peligrosa y que había convencido a otros pájaros de acercarse.

Una amistad sin igual

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Intrigados, los pájaros comenzaron a visitar a Conec regularmente. Al principio, se mostraban cautelosos, pero con el tiempo, ganaron confianza y empezaron a compartir sus historias y experiencias con la anciana.

Conec, asombrada, comenzó a entender el lenguaje de los pájaros y a comunicarse con ellos. El aire se llenó de cantos y parloteos alegres mientras Conec y los pájaros compartían su amistad.

Sin embargo, el invierno avanzaba y los días se hacían más cortos, y el viento frío soplaba cada vez con más fuerza. Los pájaros comenzaron a prepararse para su migración anual, y Conec se sintió sola por primera vez en mucho tiempo. Miraba al cielo, imaginando el largo viaje que sus amigos emprenderían.

Un día, desde lo alto, vio un punto en el cielo que se acercaba rápidamente, y para su alegría, reconoció a Sigún, el pajarito que la había visitado primero.

El nacimiento del calafate

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Sigún estaba en estado de desesperación, ya que se había perdido de sus padres cuando detuvieron su vuelo para beber agua de un arroyo. Cuando se dio cuenta, ya nadie estaba a su alrededor.

Conec, preocupada por Sigún, decidió quedarse y ayudarlo a sobrevivir el invierno. Pasaron muchas noches pensando y finalmente encontró una solución.

Cuando despertó al día siguiente, observó que habían caído los primeros copos de nieve. Luego, notó los arbustos espinosos que rodeaban su toldo, y con tristeza se dio cuenta de que no había comida para los pájaros en el invierno.

Con lágrimas en los ojos, Conec miró los arbustos y, como por arte de magia, sus lágrimas se transformaron en pequeñas frutas moradas. Estas frutas eran el alimento perfecto para los pájaros.

El sur y la leyenda del calafate

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Llamó a Sigún y le mostró las frutas. Los pájaros regresaron, emocionados por la sorprendente comida que Conec les ofrecía.

Cuando llegó la primavera y los pájaros se prepararon para migrar nuevamente, los padres de Sigún y otros pájaros regresaron para agradecer a Conec por salvar a su hijo y por proporcionarles comida durante el invierno. Todos compartieron una comida festiva y se regocijaron en su amistad.

Se dice que los arbustos que produjeron las frutas moradas gracias a las lágrimas de Conec se llamaron calafate. Y según la leyenda, aquel que come calafate queda ligado al sur y siempre siente el deseo de regresar a ese lugar.

De aquí viene la expresión «aquel que prueba el calafate, siempre está destinado a quedarse o a regresar al sur». Se despide Genny de Bernardo, ¡hasta pronto!.

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