¿Qué sigue para “Canelo” Álvarez tras caer ante Crawford?
Publicado el 20/09/2025 a las 14:32
Para el analista Eduardo Lamazón, la respuesta es contundente: “La pelea confirma que ‘Canelo’ ha dejado atrás sus mejores tiempos”. Osvaldo Príncipi coincide y habla de “ocaso a cuentagotas” evidenciado en sus últimas cuatro presentaciones, incluso en aquellas que ganó.
El argumento central es físico-técnico: menor volumen de golpeo, pérdida de reflejos y una “estamina” inferior a la de sus días de pico competitivo.
El contraste con Crawford fue brutal. Aunque el estadounidense también es veterano, impuso claridad táctica y dominio desde la mitad del combate.
“Canelo” no encontró respuestas ni en ritmo ni en lectura; esa brecha alimenta la tesis de que el sábado no fue sólo una mala noche, sino la confirmación de una curva descendente tras una carrera que empezó a los 15 años y hoy acumula un gran desgaste.
Escenarios inmediatos: ¿revancha, Bivol o Benavidez?

La pregunta obligada es si habrá revancha con Crawford. Hoy luce improbable. El propio campeón dejó entrever el retiro y, por rendimiento, no hay indicios de que un segundo cruce cambie la historia reciente:
“No hubo un solo momento en que ‘Canelo’ descifrara el estilo de su rival”, sintetiza el análisis. Un desquite exigiría revisar la esquina y la estrategia desde los cimientos, con el riesgo de acentuar el golpe a su legado si el resultado vuelve a ser adverso.
La puerta Bivol reaparece como posibilidad teórica: el ruso ya lo venció en 2022 y ambos están en edades cercanas, pero la distancia real está en el kilometraje.
Príncipi lo reduce a una ecuación de “máquina de pelea”: más allá del récord, la acumulación de esfuerzo pasó factura al mexicano. Si los reflejos ya no responden, “no hay materia estratégica que lo devuelva”, advierte.
El tercer nombre, David Benavidez, es el viejo anhelo de gran parte de la afición. “El Bandera Roja” (30-0, 24 KO) y Álvarez han cruzado declaraciones durante años sin concretar.
Hoy, tampoco hay señales firmes de que esa pelea se cierre a corto plazo. Y si ocurriera, la lectura del sábado sugiere que “Canelo” necesitaría reinventarse: más volumen, mayor ritmo sostenido y ajustes defensivos para sobrevivir a la presión y al largo alcance de un rival en plenitud.
Dinero, legado y contrato: el tablero real

En el plano extradeportivo, el futuro pasa por el equilibrio entre negocio y legado. Álvarez ya expresó que quiere pelear “un par de años más”, hasta los 37, y tiene un acuerdo multimillonario con Turki Al-Alsheikh para al menos tres combates adicionales.
El boxeo lo necesita como imán de taquilla, pero la elección de rivales definirá la narrativa final de su carrera: si busca seguridad deportiva con nombres manejables o si intenta una última gran demostración ante élite que revalorice su lugar histórico.
Lamazón lo resume con franqueza: el mexicano “se encontró con una calidad de boxeo que no conocía” y no pudo revertirla. Príncipi va más allá: “¿Volveremos a ver al ‘Canelo’ de Golovkin, Plant o el nocaut a Kovalev? No”.
Esa es la encrucijada: aceptar el paso del tiempo y rediseñar expectativas, o forzar una épica contra la tendencia biológica y competitiva.
El “día después” exige autocrítica y un plan. Si la brújula apunta a seguir, el reto mínimo es recuperar ritmo de manos, volumen de combinaciones y explosividad intermitente durante 12 asaltos.
Si la prioridad es el legado, cada elección —sede, peso, rival y esquina— contará más que nunca. El mexicano tiene el futuro en sus manos; de su lectura de la noche de Las Vegas dependerá cómo será recordado.
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